Política y Economía 30/01/2017 . Hora: 07:30
El retraso del tipo de cambio hace que a los argentinos les cueste lo mismo o más barato trasladarse a destinos limítrofes que veranear en el país. Los viajes se llevan millonarias sumas que no son compensadas por el gasto de extranjeros en la Argentina. Solo en 2016, ese déficit fue de US$ 7.660 millones y va en aumento.
No hace falta esperar las cifras oficiales de la temporada estival para dar cuenta del fenómeno. Cualquier argentino que haya elegido Brasil como destino turístico este año puede ratificar que está repleto de compatriotas.
Además, las reservas para viajar en buque a Uruguay están colmadas hasta marzo y son recurrentes las noticias de atascos de vehículos en los pasos fronterizos hacia Chile.
La recesión, el tipo de cambio atrasado y la creciente inflación formaron un combo explosivo que expulsa a miles de argentinos hacia países limítrofes, donde veranear les cuesta lo mismo y, en muchos casos, menos, que hacerlo en la Costa Atlántica u otros puntos turísticos tradicionales del país.
La consecuencia es una millonaria fuga de divisas que no se ve compensada por el gasto de extranjeros en la Argentina y que, según estimaciones privadas, va en alza.
Un reciente relevamiento de la consultora Ecolatina, en base a los datos del Mercado Único Libre de Cambios (MULC) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), indica que “la diferencia entre los dólares gastados por los extranjeros en el país y las erogaciones de los argentinos en el exterior arrojó un déficit de US$ 7.660 millones durante 2016”.
El informe sostiene que, “pese a los avances” en la eliminación de las restricciones a la compra de dólares y la devaluación promulgadas por la gestión de Mauricio Macri, “el año pasado no se registraron mejoras significativas sobre el resultado de la cuenta de turismo internacional”.
Si bien la cifra implica una reducción del 9 por ciento comparado con el déficit de US$ 8.400 millones en 2015, Ecolatina explicó que la mejora “responde exclusivamente a una mayor liquidación de los dólares en el mercado formal” y no a una reducción de los viajes de los argentinos a otros países.
Sumado a esto, “los gastos de los argentinos al exterior tampoco ayudaron a reducir el déficit de turismo internacional, ya que aumentaron 1,2 por ciento en 2016, según las cifras del BCRA”.
Los números son elocuentes: los nativos que viajaron a otros países pasaron de 2,6 millones en los primeros once meses de 2015 a más de 3,1 millones en igual período de 2016, lo que implica un incremento del 16,5 por ciento.
A su vez, en el mismo período, “la cantidad de extranjeros que ingresó al país se redujo 2,5 por ciento con respecto a 2015”.
Según Ecolatina, el déficit del turismo internacional no tendría una mejora en 2017, “ya que el tipo de cambio volvería a atrasarse, lo cual -recomposición del salario en dólares mediante- reforzaría los incentivos a viajar al exterior”.
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