La jugada de Guzmán para "tranquilizar" al dólar: perfil más mediático y fin de la heterodoxia

Opinión 25/10/2020 . Hora: 09:05

El ex presidente brasilero Fernando Henrique Cardoso solía decir que "gobernar es explicar". Bajo ese concepto, Martín Guzmán acumuló varias horas de entrevista en los últimos días. La misión: explicar por qué no sería deseable devaluar la cotización de 84 pesos.

Guzmán explica que una devaluación llevaría a más inflación y más pobreza. Por lo tanto, eso repercutiría negativamente en las ventas de los comercios (menos recaudación para el Estado) y generaría una presión a un mayor gasto social (más gasto público). Esos dos fenómenos identificados en los paréntesis llevarían a una suba fuerte del déficit fiscal y, en consecuencia, de la inflación, lo que conduciría a una nueva presión devaluatoria. Un perro que intenta morderse la cola.

A este ciclo perjudicial, algunos lo denominan "crisis fiscal endógena". Es una buena razón para no convalidar devaluaciones bruscas. Para Guzmán, esta brecha entre el dólar a 84 y el blue de 200 es algo temporal. Obedece a la fuerte emisión de pesos para amortiguar los efectos de la pandemia. Ese shock de pesos se estaría desplazando a los distintos dólares alternativos.

Esta explicación anticipa que habrá un giro más "monetarista" u "ortodoxo" tanto del gobierno como del Banco Central. Fracasado el intento de contener al dólar vía cepos y más impuestos, ahora  la misión del gobierno será retirar los pesos sobrantes del mercado. Pasar la aspiradora. O "secar la plaza", como se suele llamar en la jerga.

Para ello, desde la próxima semana se pondrán en juego varios instrumentos financieros a una tasa en pesos más suculenta. Se trataría de una licitación bastante agresiva. Es un giro conceptual más cercano a las ideas de los economistas de Cambiemos. En sus últimas apariciones públicas, Guzmán recalcó que la cuestión fiscal es muy importante. Habrá que ver si esa austeridad se materializa en algún cambio en el presupuesto 2021 ya presentado en el Congreso. La idea es que haya más guiños al mercado de que el sendero fiscal es sostenible.

Un foco importante es la cuestión energética: qué pasará con las tarifas. Ya lo anticipó el Secretario de Energía, Darío Martínez: las tarifas se van a descongelar en enero. Se presume que el aumento de las facturas en el 2021 será del orden del 30%, acompañando a la inflación proyectada. Y la idea es que aquellos con más poder adquisitivo paguen por encima de la inflación. El rojo fiscal producto de estos subsidios económicos creció muy fuerte en el último trimestre.

Y el segundo foco de conflicto radica en el posible IFE 4. No es casualidad que este beneficio ya lleve tres semanas "en evaluación": desde el Ministerio de Economía entienden que la situación fiscal no resiste un nuevo desembolso tan masivo. Veremos, en este último caso, si reina la prudencia fiscal o las presiones sociales y políticas.

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