Sacó $3.000.000 del Banco Santander de La Plata donde trabajaba, la echaron y ahora vive una pesadilla: “Estamos aterrados”

La Plata 28/04/2021 . Hora: 11:35

Una familia platense vive realmente una pesadilla. Romina dialogó con LAPLATA1.com y contó la dura situación que atraviesan: junto a su marido tienen dos hijos de 7 y 14 años. Le deben 10 millones de pesos al Banco Santander de La Plata.

Todo empezó en el 2017 cuando sacaron un Crédito UVA por 3 millones de pesos. En ese momento, ella trabajaba justamente en esa institución. La cuota era de 20 mil pesos por mes y con el sueldo de ambos podían afrontarlo.

“Decidimos enmarcarnos en este sueño de la casa propia porque veníamos de muchos años de alquilar, trasladarnos de un lugar al otro. Fueron 5 mudanzas. Estábamos agotados de esa situación, y el gobierno de Macri había prometido que la cuota de este crédito iba a ser igual al del alquiler”, señaló.

Fue así que compraron una casa en Gorina. Pero todo se volvió negro: a Romina la echaron de su trabajo y solamente se quedaron con el ingreso de su esposo.

“Hoy mi capital asciende a 10 millones de pesos con una cuota mensual aproximadamente de 80 mil pesos. Es imposible pagar la deuda. La última cuota que pagamos fue en marzo de 2020, de 50 mil pesos”, explicó.

Y manifestó: “Esto es una gran pesadilla. Empezaron las ejecuciones para muchas familias. Todos me dicen por qué confiaste en estos créditos, pero yo me pregunto por qué siempre los que tenemos la culpa somos los laburantes, los que pagamos los impuestos y tratamos de hacer todas las cosas bien. Nosotros no somos culpables de creerles a nuestros políticos”.

Romina subrayó que bajaron su nivel de vida todo lo que pudieron. No dudaron en cambiar a uno de sus hijos de una escuela privada a una pública, y achicaron todos los gastos. Pero aún así fue imposible. Ahora Romina tiene un trabajo, pero gana solo 30 mil pesos, un monto muy inferior al de cuando era empleada bancaria.

“Estoy aterrada de que me manden una carta documento del banco de que empieza el proceso de ejecución. Nosotros no cobramos en dólares ni en Uvas, y las paritarias suelen ir por detrás de la inflación. No queremos subsidios. Queremos pagar. Y hemos sido respetuosos: no hemos cortado puentes ni calles. Siempre nos manifestamos por redes sociales o juntándonos en algún lugar pero de manera pacífica. Hay una persona, incluso, que se ha suicidado. La inflación del 2018 estaba pautada en un 10% y fue del 47%. Queremos reestructurar el crédito”, siguió reflexionando Romina.

Finalmente, decidieron poner su casa a la venta pero el mercado inmobiliario tampoco se mueve. “Es muy estresante y angustiante. Encima todo esto pasa en el medio de la pandemia, donde hemos perdido a amigos y familiares”, completó Romina, una de las tantas personas que quedó atrapada en los créditos UVA lanzados en el 2017.

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