Medidas de casco urbano y esas calles de La Plata donde nadie quiere entrar... ni votar

Opinión 17/10/2021 . Hora: 08:35
Medidas de casco urbano y esas calles de La Plata donde nadie quiere entrar... ni votar
Juan Pedro Barra
Por Juan Pedro Barra
Periodista.

Fiel a la honestidad intelectual que caracteriza la campaña de Juntos a nivel nacional -donde ya plantean a cara descubierta la eliminación de indemnizaciones-, el oficialismo platense decidió no corregir el rumbo, sino profundizar las políticas efectistas, ya epíteto de la gestión municipal.

PRESIDENCIA DE NACIÓN

A diferencia del casco urbano, City Bell o Ringuelet, en el resto de las localidades de La Plata las votaciones fueron más parejas entre Frente de Todos y Juntos, en algunas incluso ganó la oposición. Pero si hay algo que hermana a todos esos distritos y los diferencia completamente de los tres nombrados, es la altísima cantidad de votos en blanco. De hecho, en algunos como Olmos o Abasto, este voto le ganó a cualquier otra lista.

Y es que la Comuna encara la campaña de la misma manera que la gestión: sin prestarle atención a los barrios periféricos. Ergo, no se puede esperar que la participación política en esos sectores sea alta.

MUNCIPALIDAD DE LA PLATA

No hace falta ir muy lejos. Con chequear las redes sociales del intendente Julio Garro se puede obervar claramente el ombliguismo de las medidas u obras que se realizan: asfalto en calles centrales, señales de concientización vial y peatonalización de centros comerciales, entre otros.

FLASH MONEY

Y cómo olvidar a las grúas de acarreo, que rompieron el récord de cantidad de gacetillas repartidas sobre una sola temática, logra que uno se pregunte cuántas veces se puede comunicar una inversión única que, dicho sea de paso, solo funcionará en calle 8 y en City Bell.

A esto también se suman decisiones más político-ideológicas, tales como el Código de Convivencia pronto a aprobarse o una gran reforma fiscal aún en redacción. Ello quiere decir que el enfoque del garrismo es abordar problemáticas de urbes, siguiendo una lógica cuasi porteña, con temas como la seguridad vial o el control del caos de la ciudad. No sorprende, siendo a las claras Garro el bastión provinciano del más feroz larretismo.

Pero en la caótica riña de discusiones "unitarias", quedan afuera la gran cantidad de vecinos de las zonas periféricas de la ciudad de La Plata. Y la gran diferencia de destinación de recursos de gestión entre casco urbano y los barrios es inegable, los reclamos los hacen desde el peronismo hasta los libertarios.

Así, se niegan discusiones que deberían estar presentes por el simple hecho de arraigos culturales en La Plata. Por ejemplo, es insólito que no haya una política definida -para cualquier dirección- en tanto a las zonas rurales y la producción de los quinteros. En lugar de marcar un camino que seguir, la Comuna prefiere entregarse al mercado inmobiliario. Nobleza obliga, hay que reconocer la obstinación de ser tan consecuente en la toma de decisiones: todas siguen el mismo rumbo mezquino.

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