El tremendo relato de una platense mientras viajaba a Melchor Romero: "Pensé que no volvería a ver a mis hijos"

Sociedad 27/12/2021 . Hora: 11:35
El tremendo relato de una platense mientras viajaba a Melchor Romero: ”Pensé que no volvería a ver a mis hijos”
Francisco Angulo
Por Francisco Angulo
Periodista.

Una mujer platense denunció una situación que le tocó vivir en un taxi y generó una fuerte repercusión en las redes sociales.

FLASH MONEY

“¿Alguien sabe porque (algunos) hombres se creen que pueden hacer lo que quieran con nosotras las mujeres? ¿Por qué andan como fieras buscando a quien devorar en la calle? ¿Por qué no nos dejan caminar tranquilas? ¿Por qué nos miran con miradas intimidantes? ¿Por qué creen que les pertenecemos?”, arrancó preguntándose.

“Y no me vengan a decir que es ‘por la forma en que nos vestimos’ porque no les creo nada, a ustedes no les importa nada!”, se respondió rápidamente Andrea, quien realizó el posteo.

MUNCIPALIDAD DE LA PLATA

“Nos dejan asustadas, en shock, sin ganas de salir por miedo, destrozadas y muchas veces hasta muertas”, agregó.

Y contó cómo fue la situación reciente que le tocó atravesar: “Hace 30 minutos llegué a mi casa, tuve que tomarme un taxi desde Los Hornos hasta mi casa (Melchor Romero) porque perdí el micro. Apenas me subí, el tachero (un hombre de entre 40/50 años) me miraba fijo por el espejo retrovisor”, comenzó a relatar la mujer.

EL GALPON

“A las cuadras acomodo el asiento del acompañante tirándolo bien para adelante (yo estaba sentada atrás). A la cuadra, apoyo el brazo acercándose más a mi mientras me miraba. Me puse muy nerviosa y empecé a buscar algo en mi bolso como para golpearlo si me hacía algo. Él mientras me miraba, se dió cuenta que me puse nerviosa y empezó a bajar la mano como para tocarme las piernas. Agarré mi celular y empecé a mandarles mi ubicación a mis seres queridos y a mandar audios como para que piense que ya me estaban esperando en mi casa y a decir la dirección por donde estaba”, siguió narrando.

Luego, “sacó el brazo y se acomodó bien. Pero no dejaba de mirarme. Me vine todo el camino nerviosa pensando en mis hijos y en mi familia. Por un momento creí que no los volvería a ver. Yo no iba a dejar que me haga nada, iba a luchar si era necesario, pero no es lo mismo la fuerza de una mujer que la de un hombre”.

Y completó: “Yo me pregunto si esos tipos de mierda no tienen mamá, hijas, hermanas. De los nervios me baje enseguida y no pude mirar la patente. Tengan cuidado chicas, ya no podemos andar solas”.

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