"Voy a volver por la militancia": tripero, preceptor en el Nacional, se mudó a Irlanda pero no todo es lo que parecía

Sociedad 20/06/2022 . Hora: 12:27
”Voy a volver por la militancia”: tripero, preceptor en el Nacional, se mudó a Irlanda pero no todo es lo que parecía
Francisco Angulo
Por Francisco Angulo
Periodista.

Andrés Meili es un platense que vive actualmente en Dublín, capital de Irlanda. Tiene solo 28 años y llegó en septiembre del año pasado al país europeo. Todavía está tratando de acostumbrarse al extraño clima de aquellas latitudes.

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En diálogo con LAPLATA1.com, este joven cuenta por qué se fue, cómo vive en Irlanda y la razón por la cual asegura que volverá sí o sí a nuestra ciudad.

“Mis padres son del interior. Se conocieron estudiando en La Plata y desde los 6 meses viví en Tolosa”, señala Andrés. Fue al Colegio Nacional, se recibió de abogado y también trabajó como preceptor en la escuela dependiente de la UNLP.

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“Pero lo más importante es que soy tripero, del lobito”, aclara rápido. “Me recibí de abogado en el 2018, y siempre tuve la idea de vivir afuera. Cuando estaba en la secundaria tenía familiares que habían hecho viajes de intercambio y contaban cosas muy interesantes. Entonces siempre me habían quedado las ganas de esa experiencia. ‘Me recibo y me voy’, decía siempre, pero en los últimos dos años de la carrera me lo puse a pensar seriamente”, recuerda.

Su idea era llegar a un país de Europa. En marzo de 2021 recibió la confirmación de la ciudadanía. Al mes se compró el pasaje y aterrizó en Irlanda. “Mi idea era irme un año y volver. Pero hoy no sé si va a ser así. No creo que en septiembre vuelva a Argentina. Lo que sí tengo clarísimo es que a la Argentina voy a volver en algún momento”, agrega.

Lo tira la política. “Yo soy militante de la UCR desde el secundario. Algo lindo del Nacional es que te forma mucho en las cuestiones sociales. Desde pibe soy radical. Si algo tengo es una vocación política y partidaria que pesan mucho en mi vida”, señala. A diferencia de quienes se van del país por “la política”, Andrés justamente sigue el camino inverso. Lo tienta retomar su pasado militante.  

Eligió Irlanda porque forma parte de la Comunidad Europea y también porque hablan inglés. “Tener una buena base de inglés es un activo muy grande para la vida en general”, dice Andrés.

Pero no todo es lo que parece. “Me imaginaba que era un país de primerísimo primer mundo, pero no es tan así. En la macro es un país de primer mundo: hay mucha oferta laboral, el transporte está bueno, pero hay otras cuestiones que no cierran. La salud es muy mala. Mala comparada con Europa, pero también es mala comparada con Argentina. Está pésimamente organizada. Hay un famoso dicho que dice que tenés que preocuparte por dos cosas acá: el clima y la salud”, explica.

“Pasan los colectivos a una velocidad muy alta, no paran. Pensé que era un loco, un chofer enojado. Pero al rato pasaron otros tres micros a una velocidad que parecía el TALP por Centenario”, ironiza Andrés.

Para compensar, el joven también señala: “Son muy cálidos, abiertos, no son fríos. Hay que entender que eran un país pobre y sufrieron muchos cambios. Se sumaron a la Unión Europea, adoptaron el Euro, y hay muchas multinacionales con su base de operaciones. Eso hace que tengan una economía muy sana, pero socialmente todavía están en proceso de evolución y cambio. Parece una Latinoamérica en Europa. No tienen ningún partido anti-inmigración, algo que es muy raro en Europa. La adaptación entonces fue fácil porque la gente es muy receptiva y hay trabajo”.

¿Y el clima? Una verdadera locura. “Lo que más me costó fue el clima. En invierno, cuando salía de trabajar a las cuatro de la tarde, ya era de noche. Un día está bien, otro día también, pero cuando llegan las fiestas y ves que siempre es de noche, se hace difícil pasar el invierno. Hace tres días fue la primera vez que salí a la calle con short y remera. Había 22 grados. Para mí era un calorón porque me acostumbré al frío. Por supuesto con la camiseta del lobo”, dice Andrés.

“Si bien llueve muy seguido, ahora a las 11 de la noche todavía hay luz. Es muy loco el clima. Todavía me cuesta acostumbrarme. Ahora estamos cenando a las 9 y todavía es de día. No es fácil eso”, completa sobre este punto.

Y cierra: “El gran problema de Dublín es el alojamiento; el déficit habitacional es enorme. Es muy difícil encontrar un lugar para vivir, no solo para extranjeros sino también para los nacidos acá. El Presidente lo ha reconocido recientemente. Conseguí un lugar a las dos semanas de haber llegado, pero me costó muchísimo”.

¿Cuándo volverá este joven tolosano perdido en Irlanda?

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