La mujer dueña de la habitación no había llegado a conocer a los inquilinos.
Aunque en los inicios, la relación se tornaba agradable de a poco comenzó a tornarse negativa y tensionarse.
El hombre advirtió que convivía con una menor, razón por la cual no podrían echarlos de ahí si no pagaba el alquiler,
Aviso que la dueña tomó como amenaza de quedarse con la propiedad y le generó incomodidad.
Tras varios días, la pareja le comunicó a la dueña que dejarían el establecimiento, debido a que habían conseguido un mejor lugar para vivir.
Cuando esto sucedió y la mujer se dispuso a revisar la habitación se encontró con que habían vaciado todo, se llevaron el machimbre de las paredes, del techo, el televisor, la cama, una heladera y el lavarropas.
El caso fue caratulado como hurto agravado y continúa bajo investigación.