Las confesiones del Heredero: su azarosa llegada, la técnica para la pegada, el consejo de su padre y su sueño con el Lobo

El joven de 19 años mostró su aplomo pese al éxtasis que es consciente está generando y contó cómo se dio su increíble arribo
Gimnasia 04/02/2026 . Hora: 10:48

Desde que irrumpió en la Primera división a fines del año pasado, Nicolás Barros Schelotto no deja de sorprender en el mundo de Gimnasia. El "Heredero", como le dicen al hijo de Guillermo, muestra en cada fecha que pasa su talento pero también su personalidad, algo que quedó demostrado apenas decidió hacerse cargo de un dorsal pesado como la 10, tras la partida de Alan Sosa.

Y en diálogo con Radio La Red, el joven de tan solo 19 años contó cómo vive este tiempo de ensueño, cuando está en boca de todos, aunque demostró que tiene los pies sobre la tierra. “Para mí este club es todo. Vivimos y hacemos todo por Gimnasia. Es un sueño enorme jugar en el equipo del que soy hincha”. Por ello, no tuvo dudas a la hora de señalar cuál es su máxima ambición: "Salir campeón". 

Sin dudas que este presente hace apenas un año asomaba como impensado, pues su llegada fue realmente de película. "Yo vine en diciembre de 2024 a pasar las fiestas porque tenía vacaciones en Estados Unidos, y como volvíamos tarde allá pedí si podía entrenarme con Reserva para mantenerme en forma. Lo hice dos semanas y cuando terminaba Lucho (Zaniratto) me dijo que le gustaría contar conmigo y me preguntó cómo era mi situación", reveló en primer lugar. 

Es decir, claramente, el DT "Tripero", que en aquel entonces dirigía al Selectivo, fue clave en su historia. "Ni bien tuve esa charla con él no lo dudé", agregó a continuación, remarcando una vez más su pasión por esta camiseta. “Veía difícil jugar en Gimnasia estando en EE.UU., pero cuando me dijo eso se me abrió un mundo”, añadió.

Y en este presente que vive su familia no es ajena, por ello, con la tranquilidad que muestran tanto su papá como él, entre risas confesó: “Guillermo y Gustavo me hablan los dos por igual, más que nada me aconsejan, pero mi me dice que no proteste con los árbitros, que intente manejar el partido”. Su aplomo se expuso también cuando afirmó: "No me asusta destacarme, tengo la confianza y tranquilidad del grupo para que juegue tranquilo”.

Por último, admitió que el éxito en su pegada, más allá de lo innato, está el entrenamiento "invisible" que lleva a cabo en cada práctica. “Intento quedarme después del ensayo practicando mis tiros. Está bueno porque se suman los arqueros y competimos ahí”. Como abanderado de esta ilusión, además, narró que se encuentran "muy bien como grupo" y concluyó: "estamos para ganar y hacer cosas buenas, no alcanza con jugar bien al fútbol, sino hacerlo bien en los partidos”.