El momento fue significativo no solo para la pareja, sino también para sectores de la comunidad LGBT+ que ven en este tipo de hechos señales de apertura dentro de espacios religiosos tradicionalmente conservadores.
Argentina reconoce el matrimonio igualitario ldesde 2010 y la identidad de género desde 2012, lo que ha permitido que miles de personas ejerzan sus derechos civiles. Sin embargo, los debates en el ámbito religioso continúan.
En redes sociales, muchas personas celebraron el enlace como un gesto de inclusión y como un ejemplo de que la fe y la identidad no tienen por qué estar enfrentadas.
Más allá de la discusión doctrinal posterior, la pareja vivió su “sí, quiero” como cualquier otra: con emoción, compromiso y la intención de construir un proyecto de vida en común.
En pleno 2026, su historia demuestra que el amor sigue abriendo caminos donde antes parecía imposible.
Nuñez, activistas trans por los Derechos Humanos, se casaron en la capilla Pompeya de la ciudad de Corrientes.