Cierra Fate de manera definitiva por las importaciones, la elevada carga impositiva y temas gremiales

Se produce en un contexto de apertura de importaciones, sobrecargas impositivas y conflictividad laboral. Es la primera gran compañía nacional que abandona su actividad en los últimos años
Sociedad 18/02/2026 . Hora: 06:56

La histórica fabricante argentina de neumáticos Fate anunció este miércoles el cierre definitivo de sus operaciones.

La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de trayectoria, clausurará su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y procederá al despido de la totalidad de su nómina, compuesta por 920 trabajadores.

A diferencia de crisis anteriores, la empresa aclaró que no se trata de un concurso de acreedores ni de un proceso preventivo.

Según fuentes cercanas a la firma, se trata de una liquidación total del negocio para “bajar la persiana” cumpliendo con todas las indemnizaciones y compromisos con proveedores y bancos.

“Es un día de luto”, señalaron allegados a Javier Madanes, presidente de la firma y dueño de Aluar, quien se mostró profundamente afectado por la decisión.

Las razones del colapso
El cierre llega tras años de dificultades financieras, agravadas por lo que la empresa denomina una “invasión de cubiertas chinas” que alteró las condiciones del mercado.

En un breve comunicado, el Directorio de Fate explicó que los cambios en el entorno económico los obligan a encarar el futuro desde un enfoque diferente, tras haber sido pioneros en el abastecimiento de neumáticos radiales y mantener una fuerte presencia exportadora.

Sin embargo, la empresa ya había advertido en mayo de 2024 sobre una pérdida de competitividad insalvable.

Entre los factores críticos mencionados figuran:

Asimetrías escandalosas en el comercio exterior frente a productos importados.

Una abusiva sobrecarga impositiva y restricciones cambiarias.

Elevada conflictividad gremial y baja productividad laboral.

Un sector en crisis

La situación de Fate se enmarca en un contexto crítico para el sector.

A mediados de 2025, un récord histórico de importaciones —con el ingreso de más de 860.000 cubiertas en un solo mes— obligó a las marcas nacionales a reducir sus precios hasta un 15% para intentar competir, una estrategia que resultó insuficiente para sostener la estructura productiva local.

El destino del predio de 40 hectáreas en San Fernando, con capacidad para producir 5 millones de cubiertas anuales, es aún incierto.

Con este cierre, desaparece la primera gran compañía nacional que abandona su actividad en los últimos años, marcando un hito doloroso en la historia del entramado productivo argentino.