El Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires publicó el nuevo esquema tarifario que regirá para las líneas de colectivos bajo jurisdicción provincial a partir de marzo. La medida contempla una recomposición extraordinaria del 15%, lo que implica un ajuste superior al mecanismo de actualización automática que se venía aplicando en los últimos años.
De acuerdo con los valores informados oficialmente, el boleto mínimo de los servicios urbanos del Gran Buenos Aires pasará a costar 832,57 pesos para los usuarios que tengan la tarjeta SUBE registrada. En paralelo, quienes utilicen SUBE sin nominar deberán abonar 1323,78 pesos por el mismo tramo. La variación representa un incremento del 15,34% respecto de la tarifa vigente desde el 1º de febrero.
Desde la cartera provincial explicaron que el aumento responde a la necesidad de recomponer los ingresos del sistema de transporte y de reducir la dependencia del Régimen de Compensaciones Tarifarias. En ese sentido, señalaron que la actualización busca fortalecer la participación de la recaudación por boletos dentro de la estructura de financiamiento del servicio, en línea con los criterios fiscales de la administración bonaerense.
La suba, además, vuelve a ubicarse por encima de la fórmula de ajuste definida hace dos años, que establecía revisiones mensuales en función de la inflación medida por el INDEC para la región, más un adicional del 2%. Si bien ese esquema se mantuvo durante gran parte del último año, ya en diciembre se había autorizado una corrección extraordinaria. Ahora, el Gobierno provincial dispuso un nuevo incremento adicional del 10% sobre la tarifa plena, que se suma al mecanismo regular.
El impacto también se hará sentir en los distritos del Gran La Plata. Allí, el tramo mínimo ascenderá a 906,73 pesos para los usuarios con SUBE registrada, mientras que las tarjetas sin registrar deberán afrontar un costo de 1441,70 pesos. La actualización repercutirá de manera directa en los gastos cotidianos de los pasajeros que utilizan el transporte público para desplazamientos laborales, educativos y de servicios.
El ajuste tarifario se produce en un escenario de presión sobre los costos operativos del sector, atravesado por la evolución de precios de insumos, combustibles y salarios. Mientras las empresas sostienen que las recomposiciones resultan necesarias para garantizar la continuidad y frecuencia de los servicios, entre los usuarios crece la preocupación por el peso creciente del transporte en el presupuesto mensual.




