La diputada nacional del bloque Unión por la Patria, Florencia Carignano, defendió su accionar durante la sesión por la reforma laboral en la Cámara de Diputados, donde desconectó cables de las grabadoras de los taquígrafos, lo que le valió un pedido de expulsión de parte de La Libertad Avanza (LLA).
"Lo volvería a hacer", sentenció la legisladora santafesina en declaraciones radiales, argumentando que su conducta fue una respuesta ante lo que consideró un manejo autoritario del debate por parte del oficialismo.
Según Carignano, las autoridades de la Cámara, encabezadas por Martín Menem, violaron el reglamento al no respetar los tiempos para el quórum y limitar el uso de la palabra de la oposición.
La legisladora de Unión por la Patria denunció que se intentó acelerar el tratamiento de la ley de manera "vergonzosa" para evitar el debate profundo. "Nos achicaban los oradores y no nos querían dar la palabra", afirmó.
Sostuvo que el escándalo por los cables es una "estupidez" comparado con el impacto de la ley y expresó: “La gente se va a dar cuenta cuando vaya a pedir vacaciones y les digan que no”.
Además, calificó de "prepotente" a Martín Menem y apuntó contra la diputada Lilia Lemoine, a quien describió como una "provocadora" puesta en el recinto para filmar y no para legislar.
"Es una cosplayer, no una periodista", resaltó Carignano.
Por el episodio de los cables, los legisladores oficialistas solicitaron formalmente la expulsión de Carignano de la Cámara baja, alegando "inhabilidad moral" y vandalismo contra el patrimonio del Estado y el trabajo de los taquígrafos.
Pese a la presión del oficialismo, la ex directora de Migraciones ratificó que su rol es "defender a los laburantes" y que las formas utilizadas en el recinto fueron una consecuencia directa de la falta de reglas claras en la conducción de la Cámara.




