En las últimas semanas, el intendente Julio Alak empezó a mostrar sin demasiado disimulo que su mirada ya no está solo en La Plata, sino en toda la Provincia de Buenos Aires.
El jefe comunal dejó atrás cualquier gesto de prudencia y avanza en su objetivo de posicionarse como candidato a gobernador en 2027. En ese camino, multiplicó las reuniones, los gestos y los acuerdos, tanto en el Palacio de calle 12 como en distintos puntos del territorio bonaerense, donde comenzó a tejer alianzas con otros intendentes.
La “rosca” no quedó únicamente en encuentros formales. El cierre fue más elocuente: una cena en Villa Elisa junto a Eduardo y “Chiche” Duhalde, además de referentes históricos del peronismo. Un mensaje claro hacia adentro del movimiento.

Pero mientras Alak construye hacia arriba, también empieza a ordenar el tablero local. La necesidad de conservar el poder en La Plata obliga a pensar en un “sucesor natural” del alakismo. Y ahí aparecen tres nombres que ya empezaron a moverse: Norberto “Chucho” Gómez, Sergio Resa y Guillermo “Nano” Cara.
Según pudo saber LAPLATA1.com, los tres cuentan con aval para empezar a instalarse y capitalizar el peso de sus cargos con un objetivo concreto: posicionarse de cara a 2027.
Los tres tienen con qué jugar

Sergio Resa corre con una ventaja nada menor: ya fue candidato y quedó bien parado dentro del peronismo local. Ese antecedente lo mantiene en carrera y le da volumen político. Además, desde su rol actual, tiene una vidriera clave: la obra pública. Si la gestión acompaña, puede mostrar resultados concretos, algo que en política vale más que cualquier discurso.

Guillermo “Nano” Cara, por su parte, juega otro partido. Tiene territorio, militancia y una estructura juvenil que muchos dentro del peronismo miran con envidia. En un espacio donde la renovación suele escasear, ese activo no es menor. A eso le suma experiencia en gestión y conocimiento fino de la ciudad, tras años de recorrido y su paso por el Concejo Deliberante.

Norberto “Chucho” Gómez, en tanto, es quizás el más cercano al poder real. Funciona como una prolongación directa de Alak: hablar con él es, en los hechos, hablar con el intendente. Su manejo territorial, a través de las delegaciones, y su pertenencia a la mesa chica lo convierten en una pieza clave del engranaje municipal. Hace más de una década que se mueve como uno de los hombres de máxima confianza del jefe comunal.

Pero la lista no termina ahí. Hay un cuarto nombre que, aunque no integra el gabinete, también asoma en el radar: el Presidente de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires, Gonzalo Atanasof. Con terminal en el armado de intendentes y vínculo con La Cámpora, supo ganarse un lugar en el esquema local. Su rol en la campaña que devolvió al peronismo al poder en La Plata —tras dos gestiones consecutivas del PRO— le da credenciales para meterse en la conversación.
En definitiva, mientras Alak juega su partido provincial, en La Plata la carrera por la sucesión ya empezó. Y, aunque nadie lo diga en voz alta, la interna está en marcha.








