Alak hereda un PJ sin juventud propia: el desafío de reconstruirla para ordenar el peronismo platense

Con la militancia joven dispersa y sin conducción orgánica, el nuevo titular del peronismo local busca reconstruir la JP desde el partido, en medio de tensiones internas y una oportunidad abierta tras el desgaste del escenario nacional
Alak hereda un PJ sin juventud propia: el desafío de reconstruirla para ordenar el peronismo platense

El acto de asunción de Julio Alak al frente del PJ platense dejó una postal elocuente: la histórica sede de calle 54 ya no es lo que era. Donde hace una década desbordaba la militancia juvenil, hoy predomina una estructura más envejecida y sin una Juventud Peronista orgánica que funcione bajo la órbita directa del partido.

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El diagnóstico no es nuevo, pero empieza a ser urgente. Gran parte de los cuadros que integraban la JP migraron con el tiempo hacia La Cámpora, un espacio que, si bien forma parte del universo peronista, tiene conducción propia y no responde al PJ como estructura partidaria. Esa transición dejó al peronismo local sin una juventud propia consolidada.

Hoy, la militancia joven se reparte entre distintos sectores: Guillermo “Nano” Cara —el único que responde directamente a Alak—, Ariel Archanco desde el armado camporista, Florencia Saintout con su base en la Facultad de Periodismo, y Victoria Tolosa Paz con su agrupación Camino a la Victoria. Todos con volumen, pero sin una conducción unificada bajo el Partido Justicialista.

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La diferencia con otras etapas es notoria. En los años de mayor despliegue del peronismo en la ciudad, la Juventud Peronista tenía un rol activo y visible en el territorio. No solo militaba: organizaba concursos de bandas, tenía fuerte presencia en los aniversarios de las localidades y sostenía una agenda constante desde la sede de calle 54. Esos eventos, masivos y populares, eran clave para construir identidad, pertenencia y volumen político en los barrios.

Hoy, esa dinámica prácticamente desapareció.

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Por eso, uno de los principales desafíos de Alak es reconstruir esa herramienta política. No se trata solo de “tener jóvenes”, sino de volver a generar una estructura que milite, organice y construya desde el PJ.

En ese esquema, la apuesta por Nano Cara como referencia juvenil es central. Y dentro de ese armado aparece Sol Maluéndez, una dirigente joven con proyección y presencia en el acto de asunción, que empieza a perfilarse como una de las caras de esa renovación.

Pero el intento de reconstrucción no puede prescindir de otros actores con experiencia en el manejo de juventudes. Allí aparece la figura de Sebastián Iasenza, actual secretario de Comunicación Pública del municipio. Con pasado como uno de los hombres fuertes de Saintout en la etapa de mayor crecimiento de la agrupación Walsh, Iasenza tuvo un rol clave en la construcción universitaria, especialmente en la carrera de Locución mediante el convenio con el ISER, que logró consolidar con éxito y cuyo impacto aún se percibe.

Su conocimiento en la articulación de juventudes, sumado a su manejo comunicacional, lo posiciona como una pieza estratégica en cualquier intento serio de reorganizar la militancia joven.

Una eventual sinergia entre Maluéndez, el área de Cultura encabezada por Ana Negrete —también vinculada al espacio de Saintout—, referentes como Cristian “Chicha” Scarpetta y el propio Iasenza podría darle al alakismo una base concreta para disputar ese terreno.

El trasfondo es político. Aunque la unidad del peronismo es un objetivo permanente, las tensiones internas existen. Y dejar la construcción juvenil en manos de otros sectores no es un riesgo menor.

Al mismo tiempo, el contexto nacional abre una ventana de oportunidad. El desencanto de muchos jóvenes con el gobierno de Javier Milei genera un terreno fértil para volver a interpelar a ese electorado.

Alak, de hecho, no es ajeno a ese vínculo con los jóvenes. Nadie olvida aquella campaña de 1999, cuando en su primera etapa como intendente apostó a seducir al voto joven con un CD que incluía una playlist pensada especialmente para ese público, una estrategia innovadora para la época que aún hoy recuerdan quienes superan los 30.

Si Axel Kicillof aparece como horizonte político, la ecuación es clara: no hay proyecto sin juventud.

Alak lo sabe. Y tiene por delante un desafío concreto y urgente: reconstruir la militancia joven antes de que ese espacio termine de consolidarse definitivamente fuera del Partido Justicialista. Porque en política, lo que no se conduce, se pierde.

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