Se activa el PRO en La Plata: los nombres que ya juegan por el poder en 2027

Con la crisis de La Libertad Avanza como telón de fondo, el macrismo platense empieza a reanimarse. Hay nombres que se mueven, egos que asoman y una pregunta que sobrevuela: ¿quién se queda con la centralidad en 2027?
Se activa el PRO en La Plata: los nombres que ya juegan por el poder en 2027

El PRO empieza a desperezarse en La Plata. Después de un tiempo de letargo, el espacio amarillo vuelve a mostrar signos de vida en un escenario político que, de a poco, empieza a reconfigurarse. La crisis de La Libertad Avanza abre una hendija y varios ya se metieron a jugar. Algunos con vocación de protagonistas; otros, tal vez, preparándose para no quedar relegados al reparto.

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En ese tablero aparece con fuerza Nicolás Morzone. Ferviente, activo, con exposición constante en la agenda local y sin titubeos a la hora de apuntar contra la gestión de Julio Alak. Tiene empuje, nadie lo discute. Aunque en voz baja, dentro del propio PRO, algunos le sugieren regular la intensidad. Quiere ser intendente y no lo disimula. Pero también tiene algo que en política vale: tiempo. Si en 2027 no le toca encabezar, su proyección lo deja bien parado para saltar a la Legislatura. Hoy juega bajo el ala de Cristian Ritondo y construye con lógica de volumen político.

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Del otro lado del ring aparece Julieta Quintero Chasman. Empoderada, filosa y con una astucia política que no pasa desapercibida. Fue concejal durante cuatro años y secretaria privada en el inicio de la gestión de Julio Garro, un lugar privilegiado desde donde accedió a la cocina del poder: agenda, vínculos y rosca fina. Ese capital lo administra hasta hoy. Dos veces diputada provincial, se mueve con estrategia y responde a Diego Santilli. No levanta demasiado la voz, pero cuando juega, juega en serio.

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Más incómodo de encasillar es Darío Ganduglia. De bajo perfil discursivo pero con una vocación política innegable, ya fue viceintendente y presidió el Concejo Deliberante durante cuatro años. Con territorio propio en Los Hornos —donde su armado pesa y mucho— hoy eligió correrse del PRO formal y armar su unibloque vecinal. ¿Estrategia o distancia real? Nadie lo sabe con certeza. La pregunta sigue flotando: ¿Ganduglia sigue siendo Garro? Difícil saberlo. Ambos manejan los tiempos y la información con la misma habilidad.

En la categoría “gestión pura” aparece Marcelo Leguizamón, el “masterclass” de la administración pública para muchos dentro del espacio. Fue de los más destacados del gabinete de Garro: Espacios Públicos primero, Gobierno después. “El mejor de todos”, repetían sin pudor. Junto a Horacio Prada, era de los primeros en llegar al Palacio. Intensidad total: gestión en territorio, respuesta rápida, presencia constante. El desgaste también fue real —más de una vez terminó internado—, pero construyó una imagen difícil de discutir. Hoy, desde el Senado, mantiene esa lógica: agenda cargada, estrategia y territorio.

Y en el fondo de la escena, casi en silencio, sigue latiendo el nombre de Julio Garro. No aparece, no habla, no se muestra. Pero tampoco se va. Su frase de fines de 2024 —“Hay Garro 2027”— todavía resuena, dicha en una entrevista con Agustín Raimondo en CADENA COOL 103.7 de La Plata. Desde entonces, hermetismo total. Su eventual regreso ordenaría todo. Su ausencia definitiva, también. Por eso, mientras tanto, varios ya salieron a ocupar casilleros.

El PRO platense volvió a moverse. Todavía sin un liderazgo claro, pero con figuras que empujan, especulan y construyen. En política, el que se duerme queda afuera. Y en La Plata, nadie quiere ser parte del decorado.

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