Julio Alak empezó a mover fichas pensando en 2027 y sumó a su armado a una pieza que conoce como pocos el tablero político platense: Juan Manuel Martínez Garmendia, uno de los hombres más influyentes del garrismo durante los años de poder amarillo en La Plata.
El pase ya empezó a comentarse en los cafés políticos, despachos y grupos de WhatsApp donde se cocina la rosca local. Y no es para menos. Martínez Garmendia no fue un funcionario más. Supo ocupar lugares estratégicos en la gestión de Julio Garro, fue subsecretario de Gobierno y de Asuntos Estratégicos, concejal y hasta presidente del bloque PRO en el Concejo Deliberante.
Pero además tenía otro rol, quizás más importante que cualquier cargo formal: era uno de los cerebros políticos y comunicacionales del esquema garrista. Un hombre obsesivo de las encuestas, los números y el humor social. Dentro del PRO platense muchos todavía le reconocen un papel determinante en la estrategia que le permitió a Garro conseguir la reelección en 2019.
Por eso el movimiento tiene mucho más de político que de simbólico.
Alak hace tiempo empezó a construir algo más grande que una intendencia. El intendente sabe que para competir en la discusión provincial no alcanza solamente con gestión, actos y respaldo territorial. Hace falta blindaje político, estrategia comunicacional y alguien que sepa cómo surfear operaciones, instalar agenda y ordenar discurso.
Y ahí aparece Garmendia.

La historia tiene además varios condimentos dignos de “La Rosca Platense”. Porque si bien nunca trabajó directamente con Alak, su padre tuvo vínculo con el viejo alakismo. Y en política, sobre todo en La Plata, esas cosas pesan más de lo que muchos admiten en público.
El acercamiento también se da en medio de un fuerte desgaste interno dentro del PRO local. Martínez Garmendia venía cada vez más corrido del esquema duro del garrismo y tampoco terminó cómodo con la convivencia política con La Libertad Avanza. De hecho, en el último tiempo las tensiones internas quedaron expuestas públicamente dentro del partido amarillo.

Mientras Axel Kicillof evita bendecir nombres para la carrera provincial de 2027, Alak ya empezó a moverse. En esa pelea aparecen Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi, Federico Otermín, Mayra Mendoza y Victoria Tolosa Paz. Pero el intendente platense parece decidido a construir su propio camino.
Y para eso salió a buscar algo que, según reconocían incluso dentro de su propio entorno, le venía faltando: alguien que piense políticamente la gestión todos los días y no solamente administre el municipio.

En la Municipalidad aseguran que el área de prensa funciona bien. El problema era otro: faltaba un estratega político dedicado exclusivamente a cuidar imagen, ordenar narrativa y responder rápido cuando la discusión se ponía áspera. En otras palabras, alguien que piense la política mientras la gestión administra.
Y ahí es donde encaja Martínez Garmendia. Porque así como durante los años de Julio Garro trabajó codo a codo con Martín Musciatti en el diseño político-comunicacional del garrismo, ahora todo indica que comenzará a hacerlo junto a Sebastián Iasenza, uno de los hombres de confianza de Alak en el esquema comunicacional del Municipio.

Ahora sí, en calle 12 creen haber encontrado la pieza que faltaba para empezar a jugar de verdad el operativo “Alak Gobernador”.








