A la hora de la siesta, en un sector del casco urbano de intenso movimiento, una banda perpetró un audaz asalto en una casa, donde aterraron y despojaron de sus pertenencias a un hombre y a su hijo de 20 años.
El episodio ocurrió a las dos de la tarde en un domicilio de la calle 71 entre 3 y 4, en las inmediaciones del Hospital San Martín.
El adolescente sintió fuertes ruidos en una vivienda del frente del lote, perteneciente a sus abuelos. Pensó que era su padre, que suele ir a ver que esté todo bien, pero se encontró con un delincuente de entre 20 y 25 años.
El ladrón le pidió que se quedara quieto y segundos después entró un segundo hombre, de entre 30 y 35 años, quien intentó tranquilizar a la víctima y le reclamó la entrega de los objetos de valor.
Poco después apareció un tercer delincuente. Según el informante, este último habló con la víctima y empatizó con el momento que estaba pasando. Sin embargo, fue el segundo el que decidió atarle las manos.
En ese momento llegó el padre del adolescente, a quien la banda llevó hasta la habitación donde tenían a su hijo. Al padre le ataron pies y manos, y al joven además un pie.
Con las víctimas reducidas, los asaltantes revisaron la propiedad en busca de dinero y objetos de valor. Se llevaron 520.000 pesos, cadenas de oro, cadenitas, un anillo del abuelo del joven y una PlayStation 5.
Antes de irse, uno de los delincuentes dijo en tono de sorna: “Cuenten hasta 200 y nos vamos”. También le pidieron al padre las llaves de la vivienda, con las que huyeron.
Una vez que los delincuentes se fueron, las víctimas se desataron, avisaron a familiares y llamaron al 911. La banda permanece prófuga.