La última misa ricotera ya es parte de la historia. Miles de fanáticos llegaron desde distintos puntos del país para darle el último adiós a Carlos “Indio” Solari en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico, donde el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue despedido en una jornada cargada de emoción, lágrimas, abrazos y canciones.

Desde temprano, largas filas rodearon el predio ubicado sobre la avenida Mitre. Familias enteras, grupos de amigos, jóvenes que crecieron escuchando sus canciones y veteranos de las históricas misas ricoteras se acercaron para agradecerle al músico que marcó a varias generaciones.

Las imágenes del fotógrafo de LAPLATA1.com, Ramiro Dominguez Martinelli, reflejaron el clima de una despedida única. Afuera del predio aparecieron banderas con el rostro del Indio, puestos improvisados con remeras conmemorativas y miles de personas cantando clásicos de Los Redondos mientras aguardaban su turno para ingresar.

Dentro del microestadio, el silencio se mezcló con la emoción. El féretro fue rodeado por flores, camisetas de fútbol, banderas argentinas y distintos objetos que los fanáticos dejaron como homenaje. Algunos lloraron desconsoladamente. Otros eligieron despedirse en silencio. Muchos simplemente levantaron una mano y dijeron gracias.

Hubo abrazos interminables entre desconocidos, parejas quebradas por la emoción y seguidores que viajaron cientos de kilómetros para estar presentes. “El Indio me acompañó toda la vida”, fue una de las frases que más se escuchó entre la multitud.

La despedida pública se realizó finalmente en Villa Domínico luego de que se analizaran distintas alternativas, entre ellas Racing, Tecnópolis e incluso el Congreso de la Nación. La familia decidió postergar el homenaje un día para permitir que llegara la gente que viajaba desde distintos rincones del país.

La magnitud del evento obligó a montar un importante operativo de seguridad y asistencia sanitaria. Las autoridades estimaban desde la previa una concurrencia masiva, algo que finalmente se confirmó con las interminables filas y la multitud que colmó los alrededores del predio.

La muerte del Indio Solari, ocurrida esta semana a los 77 años, generó una conmoción inédita en el rock argentino. Su figura trascendió la música para convertirse en un fenómeno cultural que movilizó durante décadas a millones de seguidores en todo el país.

Y este domingo quedó demostrado una vez más. No fue solamente un velatorio. Fue una despedida popular, multitudinaria y cargada de simbolismo. La última misa ricotera para un artista que, para sus fanáticos, ya entró definitivamente en la eternidad.









