Un ataque inesperado dejó a La Plata sin aliento. Ayer a la mañana, un jubilado de 71 años entró a la panadería La Catedral en 17 y 54 y la convirtió en una escena de terror con un hacha en la mano.
Las cámaras del comercio lo muestran golpeando la puerta de entrada una y otra vez hasta romperla. En segundos el local se llenó de gritos. Empleados y clientes se tiraron al piso y buscaron refugio mientras el hombre descargaba su furia.
Antes de irse, según testigos, lanzó una frase que quedó grabada: “Muerte a los traidores”. Después rompió vidrios, un cartel y se fue caminando como si nada.
Pero la secuencia siguió. Una empleada llamó a su hermano de 32 años y le contó lo que había pasado. El joven fue hasta la casa del agresor, en 16 entre 53 y , para pedirle explicaciones por los destrozos.
La respuesta fue un disparo. El jubilado salió a la vereda y tiró una vez contra el suelo, justo hacia donde estaba el comerciante. El joven se salvó de milagro y volvió corriendo al local.
Vecinos alertaron al 911. En minutos llegaron policías de la comisaría Primera y de la Motorizada. Cuando golpearon la puerta, el hombre entregó el arma sin oponer resistencia: un revólver calibre 32 largo con municiones.
Los investigadores intentaron allanar para secuestrar el hacha y chequear si tenía más armas, pero la orden no llegó a tiempo. Con lo que había, el fiscal lo imputó por daños, abuso de arma, tenencia ilegal de arma de fuego y amenazas agravadas.
Las imágenes del ataque ya circulan entre comerciantes de la zona. Nadie entiende qué pasó. “Fue en dos minutos, en pleno centro y a las 10 de la mañana”, dijo un kiosquero de la cuadra. El nivel de violencia sorprendió a un barrio que vive lleno de gente todo el día.
Ahora la Justicia deberá determinar qué llevó al hombre a ese estallido. Mientras tanto, La Catedral limpia los vidrios rotos y los vecinos siguen hablando del tema en cada esquina.








