La madrugada de ayer se volvió una pesadilla en Parque Castelli. Eran las 3.30 cuando el silencio de la calle 60 entre 27 y 28 se rompió con gritos y pasos apurados. Una banda entró a robar y dejó a dos hermanos atados en su propia casa.
La víctima principal era una jubilada de 68 años. Dormía en su habitación cuando varios intrusos con el rostro cubierto y guantes la despertaron de golpe. Ya estaban adentro. No hubo tiempo de reacción. La ataron de manos y empezaron a revolver todo.
El hermano, un comerciante de 56 años que vive con ella, corrió la misma suerte. Lo sorprendieron, lo inmovilizaron con un cable de cargador y lo obligaron a tirarse al piso junto a la mujer. Así los dejaron, sometidos, mientras vaciaban la casa.
Fueron al menos tres los ladrones, según la denuncia. No mostraron armas de fuego, pero no hizo falta. El nivel de violencia y la forma en que los redujeron alcanzaron para que nadie se moviera. El miedo hizo el resto.
Cuando terminaron, escaparon con lo puesto. Se llevaron dinero en efectivo, alhajas y hasta un televisor. Desaparecieron en segundos y no dejaron rastro.
El alerta al 911 llegó igual. Efectivos del Comando de Patrullas y de la comisaría Quinta se presentaron en el lugar, pero la banda ya se había ido. Solo encontraron a los hermanos atados y la casa patas para arriba.
Horas después llegó la policía científica. Hicieron pericias para buscar huellas y tratar de reconstruir cómo entraron. Ahora la investigación apunta a dos cosas: la forma en que forzaron la vivienda y si hay cámaras en 60 entre 27 y 28 que los hayan captado.
El hecho volvió a prender fuego el reclamo de los vecinos. Parque Castelli es un barrio residencial, de casas bajas y familias. “No se salva nadie. Entran a cualquier hora y a cualquier casa”, dijo un vecino de la cuadra. La inseguridad ya no distingue zonas.
Mientras tanto, la jubilada y su hermano siguen conmocionados. Lo material se recupera, pero el susto de despertar con extraños adentro no se olvida fácil.









