Pasan las horas y la angustia se hace más densa. Ya son más de 72 horas sin noticias de 5 pescadores que se tragó el Río de la Plata. Lo que empezó como una salida de domingo terminó en un operativo que no da respiro.
Los cinco zarparon desde la costanera de Hudson en la embarcación deportiva “Chamigo-Ho”. La idea era simple: una jornada de pejerrey y de vuelta al camping antes del anochecer. Pero la noche llegó, los autos siguieron estacionados y ellos no.
Desde ese momento el despliegue es total. El Comando Unificado de Operaciones ordenó rastrillar toda la costa entre Puerto La Plata y el balneario La Balandra. Dos lanchas y dos cuatriciclos peinan la orilla metro a metro buscando un resto, una mancha, cualquier cosa.
Por agua, aire y tierra trabaja Prefectura. Los guardacostas Río Deseado, Cabo Corrientes, Bahía Blanca y Lago Yehuin patrullan el río. Arriba un avión PA-62 barre desde el cielo y una moto de agua se mete donde las embarcaciones grandes no llegan.
¿Quiénes son? Dos hermanos de 60 y 50 años. Otros tres hombres de 28, 42 y 50. Ninguno vivía de la pesca, pero todos amaban estar en el río. Salieron con chalecos, bengalas, radio VHF y GPS. Todo el equipo para estar seguros. Por eso el silencio aturde.
Descartaron tormenta: el domingo el clima acompañaba. Hoy la hipótesis más fuerte es que las corrientes los arrastraron más lejos de lo previsto. Por eso el rastrillaje ya cruzó a Berisso y Ensenada.
Del otro lado del río, Uruguay tampoco reportó nada. Ni avistajes, ni señales, ni pedidos de auxilio. La radio VHF está muda y el GPS no emite.
Familiares y amigos viven pegados al celular y a la radio de Prefectura. Cada hora que pasa pesa más. La causa quedó como averiguación de paradero en la UFI Nº 4 de Berazategui, a cargo de la fiscal Silvia Noemí Borrone.
Mientras el río no devuelva respuestas, la esperanza es lo último que se pierde.