El video que se viralizó en las últimas horas no debería generar solamente curiosidad o comentarios en redes sociales. Debería encender una alarma.
Un grupo de jóvenes logró ingresar de madrugada al Bioparque de La Plata, recorrió distintos sectores del predio, grabó todo para TikTok y luego escapó cuando fue detectado por personal de seguridad. Según relataron ellos mismos, accedieron a través de alcantarillas luego de evitar los controles del ingreso principal.
Tiktokers entraron al Bioparque (ex Zoo) de La Plata.
— LAPLATA1.com (@laplatauno) June 21, 2026
Fue durante la noche y lo hicieron sin autorización. Se pudo observar el estado actual de uno de los lugares más famosos de la ciudad, que lleva casi 10 años cerrado.
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La situación deja una pregunta inquietante: si un grupo de adolescentes pudo entrar para grabar contenido para redes sociales, ¿qué impediría que otras personas ingresen con intenciones mucho más peligrosas?
El Bioparque todavía alberga animales, desarrolla tareas de rescate y rehabilitación de fauna y conserva instalaciones de enorme valor patrimonial. La posibilidad de que intrusos ingresen sin mayores dificultades expone a los ejemplares a potenciales actos de vandalismo, maltrato o incluso envenenamiento. No se trata solamente de una travesura juvenil: se trata de una vulnerabilidad que quedó expuesta ante toda la ciudad.
La preocupación no es nueva. En 2020 otros jóvenes ingresaron ilegalmente al entonces proceso de reconversión del zoológico, molestaron animales, intentaron ingresar a recintos y hasta hablaron de llevarse ejemplares. Años después, el problema parece seguir vigente.
Durante la gestión de Julio Garro hubo fuertes críticas por el cierre del zoológico y por una reconversión que nunca terminó de completarse. Sin embargo, también hubo aspectos valorados por distintos sectores: el traslado y liberación de numerosos animales, el avance del proyecto de transformación y la apertura de sectores con fines educativos para visitas escolares durante la etapa final de su mandato.
El objetivo original era convertir el predio en un espacio moderno, sustentable, educativo y abierto a la comunidad. Un lugar donde los platenses pudieran volver a disfrutar plenamente de uno de los pulmones verdes más emblemáticos de la ciudad.
Hoy, en cambio, el Bioparque parece haber quedado atrapado en una especie de limbo. La reconversión total sigue inconclusa, el acceso público continúa limitado y el reciente episodio volvió a poner sobre la mesa las dudas sobre la seguridad y el futuro del predio.
Mientras tanto, la gestión de Julio Alak no mostró hasta ahora una iniciativa de peso para definir el rumbo definitivo del lugar. Y el video viral terminó exhibiendo algo más profundo que una simple incursión nocturna a un espacio estratégico de la ciudad que sigue sin encontrar su destino y que, además, quedó expuesto a que cualquiera pueda vulnerarlo.
Pasan los intendentes, el Zoo nunca termina de reconvertirse en un Bioparque y cualquiera puede entrar como si nada.








