Después de casi cuatro meses de parálisis legislativa, el Senado bonaerense finalmente realizó su primera sesión ordinaria del año. Sin embargo, la jornada estuvo lejos de centrarse en el tratamiento de proyectos de relevancia y terminó dominada por las fuertes tensiones que atraviesan al oficialismo provincial.
El momento más explosivo llegó con un inesperado enfrentamiento entre la vicegobernadora Verónica Magario, presidenta de la Cámara, y el jefe del bloque de Fuerza Patria, Sergio Berni. La discusión comenzó por el tratamiento de las licencias de los senadores Gabriel Katopodis, Florencia Saintout y Diego Valenzuela, pero rápidamente escaló hasta convertirse en un duro choque político que terminó con una insólita moción impulsada por Berni contra la propia Magario, que finalmente fue rechazada por el resto del cuerpo.
La tensión volvió a crecer cuando Berni tomó la palabra para referirse a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y cuestionó el respaldo político que, según su visión, Axel Kicillof le brinda a la ex presidenta. En ese contexto recordó el recorrido político del gobernador y sostuvo que fue Cristina quien le abrió las puertas para ocupar distintos cargos nacionales.
Cuando Berni excedió el tiempo reglamentario, Magario ordenó cortarle el micrófono. La decisión generó una nueva discusión en el recinto y el senador le reprochó la actitud con una frase que elevó aún más el tono del debate: “Me extraña de usted, que viene de una familia que sufrió proscripciones”.

La sesión también tuvo otro momento de máxima tensión con la intervención del senador Mario Ishii, quien expresó su enojo porque no se incorporó al debate su proyecto de emergencia sanitaria. El legislador cuestionó directamente al gobernador bonaerense al asegurar que “no quiso” tratar la iniciativa sobre tablas y le pidió que recorra el conurbano para conocer la situación de los hospitales públicos.
“Vení, acompañame y te muestro cómo están los hospitales desbordados y sin insumos. Estamos en junio y no tenemos las vacunas”, lanzó Ishii. Su intervención terminó entre gritos, reclamos por el tiempo reglamentario y un intento de Berni para otorgarle cinco minutos más de exposición, moción que fue rechazada.
Como si el clima no fuera suficiente, al finalizar la sesión Berni difundió un llamativo comunicado en el que se adjudicó la responsabilidad de haber logrado que el Senado volviera a sesionar tras meses de inactividad. Allí sostuvo que la reactivación fue consecuencia de las gestiones y la presión ejercida por su bloque y destacó además que impulsó la reapertura del palco destinado a la prensa legislativa.
Desde la oposición observaron con sorpresa el desarrollo de la jornada. El presidente del bloque de La Libertad Avanza, Carlos Curestis, afirmó que el oficialismo “sacó los trapitos al sol” y cuestionó la profundidad de la interna peronista. Además, ironizó con que espera que no pasen otros seis meses antes de una nueva convocatoria al recinto.
La demora para sesionar estuvo directamente relacionada con la disputa entre el kicillofismo, La Cámpora y el massismo por el reparto del poder dentro del Senado. Si bien lograron destrabar parcialmente la integración de las comisiones, aún persisten diferencias por cargos clave y continúan frenados proyectos de importancia, entre ellos iniciativas impulsadas por intendentes, la integración de la Suprema Corte bonaerense y distintas propuestas de reforma política. Tras una sesión marcada por los gritos, los reproches y las diferencias internas, la incógnita ahora pasa por saber cuándo volverá a reunirse la Cámara alta.








