Escuelas sin docentes y estatales al límite: la bomba que enfrenta el gobierno de la Provincia de Buenos Aires

Los gremios bonaerenses exigen una reapertura urgente de las paritarias mientras crece el malestar por la pérdida del poder adquisitivo. Al mismo tiempo, cada vez más docentes abandonan cargos por los bajos salarios y se encienden las alarmas en el sistema educativo

La relación entre el gobierno de Axel Kicillof y los trabajadores estatales atraviesa uno de los momentos más complejos desde el inicio de su gestión. Lo que durante años fue una de las principales fortalezas políticas del mandatario bonaerense hoy comienza a mostrar signos de desgaste: salarios que pierden contra la inflación, negociaciones paritarias frenadas y un creciente malestar que ya unificó los reclamos de distintos sectores gremiales.

La tensión se profundizó luego del último encuentro paritario, en el que los sindicatos se retiraron sin una oferta salarial concreta. Desde la Provincia argumentaron que la prioridad inmediata era garantizar el pago del aguinaldo en medio de las dificultades financieras derivadas de la disputa por fondos con el Gobierno nacional. Sin embargo, la explicación no alcanzó para contener el enojo de las bases.

Presionados por los trabajadores, los gremios presentaron notas formales ante el Ministerio de Trabajo bonaerense reclamando la reapertura urgente de las negociaciones salariales.

“Hay mucho malestar en los estatales que están esperando una respuesta para poder recuperar el poder adquisitivo de sus salarios”, advirtió el secretario general de ATE bonaerense, Claudio Arévalo.

La preocupación va más allá de una discusión salarial. Desde los sindicatos también exigen el pase a planta permanente de miles de trabajadores contratados, la derogación de la Resolución 293 en Educación y la continuidad de las negociaciones vinculadas al Convenio Colectivo de Trabajo.

Al reclamo de ATE se sumó además la Asociación Judicial Bonaerense (AJB), que también pidió formalmente retomar las negociaciones salariales.

Pero quizás el dato más preocupante para la administración provincial aparece en las escuelas. Allí, el deterioro salarial comienza a traducirse en un fenómeno cada vez más visible: docentes que abandonan cargos porque consideran imposible sostener su actividad con los ingresos actuales.

La situación encendió alarmas incluso en sectores de la oposición. El bloque HECHOS-UCR Identidad presentó un pedido de informes para conocer la cantidad exacta de bajas docentes registradas en los últimos cinco años y advirtió sobre las crecientes dificultades para cubrir vacantes en distintos establecimientos educativos.

Según sostienen los legisladores, la combinación de salarios depreciados, fragmentación horaria y condiciones laborales cada vez más complejas está empujando a muchos profesionales a abandonar la actividad.

El problema no es menor. La dificultad para cubrir cargos impacta directamente en la continuidad pedagógica y amenaza con profundizar una crisis silenciosa que se extiende en distintos distritos bonaerenses.

Para Kicillof, el escenario representa un desafío político delicado. Mientras busca consolidarse como una de las principales referencias del peronismo nacional, enfrenta crecientes cuestionamientos de trabajadores que históricamente formaron parte de su base de apoyo.

Con los gremios presionando por una convocatoria urgente, el conflicto salarial amenaza con escalar en las próximas semanas. Y mientras la Provincia intenta equilibrar sus cuentas en medio de la crisis económica, la bronca de estatales y docentes comienza a convertirse en un problema político de primera magnitud para la gestión bonaerense.