La estrategia del Gobierno nacional para avanzar con una profunda reforma electoral enfrenta un obstáculo clave en el Senado: la resistencia de la Unión Cívica Radical. La Casa Rosada necesita sumar los votos del bloque radical para eliminar las PASO e implementar un sistema de colectoras dentro de la Boleta Única de Papel (BUP), pero por ahora no logra el respaldo necesario.
El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo en abril propone eliminar las elecciones primarias obligatorias y retirar el financiamiento estatal para esos comicios. Sin embargo, la iniciativa quedó frenada en la Cámara alta ante la falta de consenso con los bloques dialoguistas, especialmente con la UCR y el PRO.
Con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, el oficialismo apuesta a una intensa ronda de negociaciones durante julio con gobernadores y legisladores aliados para intentar destrabar la discusión. La expectativa es que el debate pueda retomarse en agosto en la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por Agustín Coto.
El desafío para La Libertad Avanza no es menor. El oficialismo cuenta con 21 senadores propios y necesita alcanzar al menos 37 votos para aprobar la reforma. Eso obliga a conseguir el respaldo de buena parte del bloque radical, integrado por diez legisladores, aunque con posiciones muy distintas entre sí.
Dentro de la UCR predominan las dudas. Si bien algunos dirigentes aceptarían modificar el funcionamiento de las PASO o incluso quitarles el carácter obligatorio, la mayoría rechaza el sistema de colectoras que estudia el Gobierno. Además, varios referentes sostienen que todavía es prematuro fijar una postura porque la propuesta oficial aún no fue presentada formalmente.
Entre quienes mantienen una posición más firme aparece el bonaerense Maximiliano Abad, quien defiende la continuidad de las PASO. De hecho, la UCR bonaerense ya manifestó públicamente su respaldo al sistema de elecciones primarias. En una línea similar se ubican el pampeano Daniel Kroneberger, el catamarqueño Flavio Fama y la santafesina Carolina Losada, que coincide con el gobernador Maximiliano Pullaro en preservar las primarias.
En cambio, los gobernadores Alfredo Cornejo, de Mendoza, y Leandro Zdero, de Chaco, aparecen como los dirigentes radicales más abiertos a analizar una negociación con la Casa Rosada. Sus representantes en el Senado podrían acompañar una reforma dependiendo de los acuerdos políticos que se alcancen durante las próximas semanas.
Con este escenario, las conversaciones que encabece Santilli serán determinantes para saber si el Gobierno consigue reunir los votos necesarios o si la reforma electoral vuelve a quedar empantanada en el Congreso.