La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete nacional comenzó a generar sus primeras consecuencias políticas en la provincia de Buenos Aires. Más allá del nuevo rol que ocupará el exvicejefe de Gobierno porteño dentro del Ejecutivo, su desembarco también reordena el mapa del PRO bonaerense y vuelve a poner en escena a dirigentes de su máxima confianza.
En La Plata, uno de esos nombres es el de la diputada provincial Julieta Quintero Chasman. Integrante del círculo político de Santilli desde hace varios años, la legisladora aparece nuevamente en el centro del armado amarillo en la capital bonaerense. Incluso, en las últimas horas comenzó a mencionarse la posibilidad de que pueda sumarse al equipo de la Jefatura de Gabinete, una versión que por ahora no fue confirmada oficialmente pero que circula con fuerza en ámbitos políticos.
En las últimas semanas también hubo un detalle que no pasó desapercibido dentro del PRO. Quintero cambió su imagen y dejó el pelo castaño para teñirse de colorado, por lo que varios dirigentes comenzaron a llamarla “La Colo”, en un guiño al histórico apodo de Santilli. Detrás de esa anécdota, muchos leen también una señal del vínculo político que ambos mantienen desde hace años.
La exfuncionaria de Julio Garro nunca ocultó su vocación política. Quienes la conocen aseguran que es una dirigente que disfruta de la construcción territorial y que no suele resignar espacios. Esa impronta quedó reflejada en 2025, cuando logró integrar la lista de diputados provinciales de la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, convirtiéndose en la principal representante del macrismo dentro de esa boleta en la Octava Sección Electoral.

Su recorrido dentro del gobierno platense también explica el lugar que ocupa hoy. Fue secretaria Privada de Garro, una de las áreas con mayor peso político de la administración municipal, donde construyó relaciones con distintos sectores de poder. Más tarde fue concejal y luego diputada provincial, manteniendo siempre un perfil de fuerte militancia partidaria.
Con este nuevo escenario, el objetivo inmediato parece estar menos puesto en las candidaturas y más en la reconstrucción del PRO en La Plata. En el partido entienden que la ciudad debe volver a convertirse en uno de los principales bastiones opositores y consideran que el nuevo protagonismo de Santilli puede ser un factor ordenador para relanzar el espacio en la capital bonaerense.
No se trata de cualquier distrito. La Plata integra por sí sola la Octava Sección Electoral y cuenta con un padrón cercano a los 640 mil electores, lo que la convierte en el segundo municipio con mayor cantidad de votantes de toda la provincia de Buenos Aires, solo detrás de La Matanza. Ese peso electoral hace que cualquier proyecto con aspiraciones de gobernar la Provincia necesite construir una victoria sólida en la capital bonaerense.

Las aspiraciones de Quintero de competir por la intendencia nunca fueron un secreto. Sin embargo, dentro del PRO algunos sostienen que antes de discutir nombres hay una tarea previa: consolidar nuevamente la estructura política y territorial del partido. En ese esquema, la diputada aparece como una de las dirigentes encargadas de conducir esa reconstrucción de la mano de Santilli.
Del otro lado del tablero también empiezan a proyectar el futuro. Julio Alak es mencionado por distintos sectores del peronismo como uno de los dirigentes con posibilidades de competir por la Gobernación si el escenario interno lo habilita. Esa eventual decisión dejaría abierta una incógnita de peso: quién será el candidato o candidata del oficialismo para retener la intendencia de La Plata.
Con ese panorama, el tablero político platense comienza a moverse mucho antes del calendario electoral. Y mientras el oficialismo todavía no despeja sus incógnitas, en el PRO ya empiezan a ordenar la tropa. Con Santilli nuevamente en un lugar de poder, Julieta “La Colo” Quintero emerge como una de las figuras llamadas a conducir esa nueva etapa en la capital bonaerense.








