La polémica por la remoción de los stickers con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” de colectivos y trenes escaló este viernes hasta el Gobierno nacional, luego de que desde la Oficina de Respuesta Oficial desmintieran de manera categórica que existiera una orden oficial para retirarlos.
La controversia comenzó cuando choferes de colectivos y representantes gremiales denunciaron que distintas empresas habían comenzado a quitar las calcomanías y carteles alusivos a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, cuya colocación es obligatoria por ley. Según señalaron, la medida también alcanzó a algunas formaciones ferroviarias.
En medio de la discusión, el director del Grupo DOTA, Marcelo Pasciuto, rechazó que se estuvieran eliminando los emblemas. Explicó que se trata de un recambio por el desgaste de los adhesivos colocados en 2022, durante el 40° aniversario de la Guerra de Malvinas, y aseguró que serán reemplazados por nuevos diseños.
La situación tomó mayor repercusión cuando el periodista Tomás Méndez publicó en la red social X que existía una “orden no escrita” de la Secretaría de Transporte para eliminar la insignia de Malvinas de los colectivos.

La respuesta oficial no tardó en llegar. Desde la Oficina de Respuesta Oficial publicaron un mensaje en el que afirmaron: “FALSO. FALSO. FALSO. No existe ninguna orden del Gobierno Nacional ni de la Secretaría de Transporte para eliminar la insignia de Malvinas de los colectivos”. Además, remarcaron que la Ley 27.023 continúa vigente y que el reclamo argentino sobre las islas “es irrenunciable”.
El comunicado también apuntó directamente contra Méndez, a quien calificó como un “miserable operador kirchnerista sin escrúpulos”, y sostuvo que la versión difundida fue una “repugnante fake news” que luego fue replicada por numerosos medios sin haber sido verificada.
Tras el descargo del Gobierno, el dirigente ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero respondió que tomaba nota de la aclaración oficial, aunque manifestó que mantiene sus reparos frente a la administración nacional. Afirmó que seguirá atento ante cualquier intento de avanzar con medidas que, según su visión, impliquen una “desmalvinización”.
Sobrero sostuvo que la noticia había generado preocupación entre los trabajadores y un amplio rechazo público. Además, cuestionó la política del Gobierno respecto de la cuestión Malvinas y concluyó: “Si recularon por la masividad del rechazo, mejor. Si vuelven a intentarlo, nos van a encontrar enfrente. En el Sarmiento y en toda la Argentina, las Malvinas no se tocan”.








