El tablero político bonaerense comenzó a moverse mucho antes de lo previsto. A poco más de un año de las elecciones de 2027, Axel Kicillof enfrenta tres definiciones que pueden modificar por completo el escenario electoral: la continuidad o no del límite a las reelecciones de los intendentes, el futuro de las PASO y la posibilidad de desdoblar los comicios provinciales de los nacionales.
Aunque se trata de debates diferentes, en el oficialismo reconocen que forman parte de una misma negociación política. Ninguna decisión se tomará de manera aislada y todas impactarán directamente en la construcción de poder del gobernador y en la interna del peronismo.
La discusión más caliente es la de las reelecciones. Kicillof salió en los últimos días a respaldar públicamente la eliminación del límite que impide a 80 de los 135 intendentes bonaerenses competir nuevamente en 2027. “Que pueda presentarse cualquiera y decida la gente”, sostuvo el mandatario, al reclamar que la Legislatura avance con el tratamiento del proyecto.
La presión de los jefes comunales es cada vez mayor. Si la ley no cambia, casi seis de cada diez intendentes quedarán impedidos de buscar un nuevo mandato, entre ellos 51 pertenecientes a Unión por la Patria. Ese dato explica por qué el tema se convirtió en una prioridad para buena parte del oficialismo bonaerense.
Pero la reelección de los intendentes también tiene consecuencias sobre otro debate: el calendario electoral. En el peronismo volvió a instalarse la idea de desdoblar las elecciones provinciales para despegar la discusión bonaerense de la nacional y permitir que los intendentes jueguen con mayor autonomía.
El planteo cobró fuerza nuevamente después de que el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella registrara una caída del 4,8% en julio, con un deterioro aún mayor entre los sectores de menores ingresos y en el conurbano bonaerense. Para varios intendentes, esos números muestran un desgaste del Gobierno nacional que podría ser aprovechado con una elección exclusivamente provincial.
La lógica de ese sector es sencilla: si la Provincia vota antes que la Nación, el peronismo podría retener su principal bastión y llegar fortalecido a la pelea presidencial. Desde el entorno de Kicillof, sin embargo, insisten en que todavía no hay una decisión tomada y que cualquier definición llegará recién el próximo año.
La tercera pieza del rompecabezas son las PASO. Su continuidad o eventual suspensión volverá a ser un elemento central de la discusión política, ya que modificaría la forma en que cada espacio define sus candidaturas y condicionaría la estrategia electoral tanto del oficialismo como de la oposición.
En el peronismo admiten que las tres discusiones están estrechamente relacionadas. El calendario electoral, la existencia o no de primarias y las reglas sobre las reelecciones terminarán definiendo no solo el futuro de decenas de intendentes, sino también el armado político con el que Axel Kicillof buscará conservar el control de la provincia y proyectarse hacia la disputa presidencial de 2027.
En otras palabras, antes de que empiece la campaña ya comenzó una pelea mucho más profunda: la que definirá con qué reglas se jugará la elección más importante del país después de la presidencial.