La situación de los taxistas de La Plata volvió a empeorar. Un nuevo relevamiento de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) reveló que durante julio los choferes realizaron en promedio apenas 11 viajes por día, un 8,3% menos que en el mismo mes del año pasado. Al mismo tiempo, la recaudación mensual perdió un 43% de su poder adquisitivo respecto de 2023, un escenario que obliga a muchos trabajadores a pasar cada vez más horas en la calle para conseguir el mismo ingreso.
Los datos surgen de la Encuesta Taxis La Plata de julio de 2026, elaborada por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la UNLP. El informe muestra que la recuperación que había comenzado tras el fuerte derrumbe registrado entre 2023 y 2025 volvió a frenarse. Aunque las horas trabajadas prácticamente no cambiaron, el rendimiento cayó de manera sostenida: el promedio pasó de 1,71 viajes por hora en julio de 2023 a apenas 1,27 en la actualidad. Además, la recaudación diaria, medida en pesos constantes, retrocedió un 9,4% interanual.
Detrás de esos números hay una realidad mucho más dura. “Para hacer 11 viajes hoy un taxista necesita trabajar unas diez horas”, explicó el secretario general del Sindicato de Taxistas de La Plata, Juan Carlos Berón. Según contó, entre un pasajero y otro la espera puede extenderse durante 40 minutos, una hora o incluso una hora y media, una situación que se agravó durante las vacaciones de invierno.
La comparación con años anteriores deja en evidencia la magnitud de la crisis. Berón recordó que no hace tanto tiempo un chofer podía completar unos 30 viajes diarios y que, en jornadas de mucho movimiento, incluso llegaban a realizar entre 40 y 45 recorridos. Hoy la realidad es completamente distinta: algunos conductores estiran tanto la jornada que terminan durmiendo en las paradas para intentar conseguir un viaje más antes de volver a sus casas.

La caída de la actividad también se refleja en la cantidad de taxis que circulan por la ciudad. Según el sindicato, La Plata debería contar con 2.131 unidades habilitadas, pero actualmente apenas funcionan entre 1.200 y 1.300. Muchas licencias quedaron inactivas porque sus dueños no pudieron afrontar el costo de renovar los vehículos, mientras que otros continúan trabajando con autos cada vez más deteriorados.
Frente a ese escenario, el gremio pidió a la Municipalidad de La Plata la implementación de créditos blandos para facilitar el recambio de unidades y permitir que los taxistas puedan competir en mejores condiciones frente al avance de las aplicaciones de transporte y otras modalidades no habilitadas. También presentó un proyecto de ordenanza para declarar esencial el abastecimiento de GNC destinado al servicio, al considerar que cualquier restricción impacta de lleno sobre los costos de quienes trabajan todos los días en la calle.
Sin embargo, la cara más dramática de la crisis no aparece en las estadísticas, sino en las historias que llegan al sindicato. Hace pocos días la organización repartió unos 300 bolsones de alimentos entre trabajadores del sector. Cuando la entrega ya había terminado y el local estaba cerrado, un taxista se acercó para pedir ayuda. “¿No me darías un tomate y un paquete de polenta? Hoy no tengo para comer con mis hijos”, recordó Berón. La respuesta fue preparar un bolsón completo y entregárselo.
El dirigente aseguró que situaciones como esa se repiten con frecuencia. Muchos taxistas salen temprano, realizan algunos viajes y transfieren inmediatamente el dinero a sus familias para comprar la comida del día. “Lo que trabaja un taxista un día es lo que come al otro”, resumió, al describir la realidad de un sector que, además de perder pasajeros, enfrenta un fuerte deterioro económico y social.
Desde la UNLP también analizaron el trasfondo del fenómeno. Agustín Lódola, uno de los responsables del informe, explicó que la caída responde a una combinación de factores: el crecimiento de las plataformas digitales, las transformaciones del transporte público y el fuerte cambio de los precios relativos. Como ejemplo, señaló que el boleto de colectivo aumentó un 2.000% desde noviembre de 2023 y que su peso dentro de la canasta básica de La Plata pasó del 4% al 14%. Aun así, sostuvo que la evolución de los viajes en taxi continúa siendo un buen indicador del movimiento económico de la ciudad.
Pese al complejo panorama, en el sindicato todavía creen que hay margen para revertir la situación si aparecen medidas concretas de apoyo. “La única batalla que se pierde es la que uno abandona”, concluyó Berón, convencido de que el taxi platense todavía puede recuperar parte del terreno perdido.








