La sensación de inseguridad en La Plata parece no dar tregua. Todos los días aparecen nuevos robos, entraderas, motochorros y asaltos que generan miedo entre los vecinos. Sin embargo, detrás de esa realidad cotidiana hay otro dato que resulta todavía más preocupante: la violencia extrema que termina con personas asesinadas. Con el crimen ocurrido este viernes en Villa Elvira, la región integrada por La Plata, Berisso y Ensenada llegó a 18 homicidios en apenas siete meses transcurridos de 2026, una cifra que volvió a encender las alarmas.
Los números muestran que julio fue, por amplio margen, el mes más sangriento del año. En apenas 31 días se registraron ocho homicidios, prácticamente uno cada tres días. El inicio de agosto no cambió la tendencia y el asesinato de un hombre de 39 años durante una pelea familiar en Villa Elvira elevó nuevamente el contador de víctimas fatales.
A diferencia de lo que muchas veces se cree, el relevamiento de los expedientes judiciales revela que la mayoría de los homicidios no estuvo relacionada con robos. De los 18 casos registrados durante 2026, solo dos ocurrieron en ocasión de un asalto. Los otros 16 estuvieron vinculados a conflictos personales, peleas familiares, discusiones que escalaron hasta terminar de la peor manera, ajustes de cuentas, enfrentamientos entre grupos rivales y otros episodios de violencia interpersonal.
Los dos homicidios ocurridos durante robos fueron el asesinato del jubilado Nicolás D’Angelo, de 79 años, quien murió tras ser brutalmente atacado por delincuentes durante un asalto cometido en marzo, y la muerte de un ladrón en City Bell, abatido por un policía federal retirado cuando intentó robarle mientras trabajaba como conductor de una aplicación de viajes. Aunque este último corresponde técnicamente a un homicidio doloso dentro de las estadísticas judiciales, el hecho ocurrió durante un intento de robo.
El resto de las causas refleja otra problemática que preocupa cada vez más a investigadores y autoridades del Poder Judicial. Muchas de las muertes fueron consecuencia de discusiones entre familiares o conocidos que terminaron con armas blancas o de fuego. También hubo enfrentamientos entre vecinos, balaceras en distintos barrios, conflictos sentimentales, ajustes de cuentas y hasta un incendio intencional que terminó con dos personas fallecidas.
El recorrido del año muestra cómo fue creciendo la violencia. Enero comenzó con dos homicidios. Febrero sumó otros dos y marzo volvió a registrar dos casos. En abril la cifra trepó a cuatro asesinatos y ese mes ya parecía marcar un récord negativo. Sin embargo, julio duplicó ese número y se convirtió en el período más violento de 2026, antes de que agosto iniciara con un nuevo crimen.

Entre los casos que más conmocionaron a la región aparece el asesinato de una beba en Barrio Norte, un hecho que generó una profunda conmoción social. También el doble homicidio registrado en Arturo Seguí, el crimen de una mujer dentro de un cotillón en pleno centro platense, el hombre ejecutado en San Carlos, el asesinato ocurrido en Altos de San Lorenzo, el crimen de Los Hornos, el incendio fatal que terminó con dos víctimas y el reciente homicidio de Villa Elvira, donde el principal sospechoso es el hijastro de la víctima.
La distribución de los casos también refleja que la violencia ya no reconoce límites geográficos dentro de la región. Los Hornos, Villa Elvira, City Bell, San Carlos, Altos de San Lorenzo, Arturo Seguí, Villa Elisa, Tolosa, Barrio Norte, El Retiro, Savoia, Villa Alba y Berisso son algunos de los lugares donde ocurrieron los asesinatos que marcaron el año.
Más allá de las estadísticas, el impacto se percibe en la vida cotidiana. Los vecinos modifican horarios, evitan caminar de noche, refuerzan medidas de seguridad y expresan cada vez con mayor frecuencia su preocupación por una escalada de violencia que parece no encontrar freno. Si bien el temor a los robos continúa siendo una de las principales demandas hacia las autoridades, los homicidios ocurridos durante 2026 muestran un fenómeno aún más complejo: gran parte de las muertes no se producen durante hechos de inseguridad tradicional, sino en conflictos que terminan resolviéndose de la manera más extrema.
En ese contexto, los 18 homicidios registrados hasta el inicio de agosto representan una cifra que vuelve a colocar a la violencia en el centro del debate público y que mantiene en alerta a una sociedad que observa con preocupación cómo, semana tras semana, nuevas historias trágicas se suman a una lista que no deja de crecer.
Uno por uno: los 18 homicidios de 2026
- Enero: 2 homicidios.
- Febrero: 2 homicidios.
- Marzo: asesinato del jubilado Nicolás D’Angelo durante un robo y otro homicidio.
- Abril: 4 homicidios, entre ellos el doble crimen de Arturo Seguí.
- Mayo: 2 homicidios.
- Junio: sin una escalada significativa.
- Julio: 8 homicidios, incluidos los casos de Altos de San Lorenzo, San Carlos, Los Hornos y otros hechos de alto impacto.
- Agosto: 1 homicidio, el crimen ocurrido en Villa Elvira.
Homicidios en ocasión de robo: 2 de 18
- El asesinato del jubilado Nicolás D’Angelo, durante un violento asalto.
- La muerte del delincuente abatido por un ex policía federal en City Bell cuando intentó cometer un robo.









