La morosidad de las familias argentinas rozó el 13% y advierten por el deterioro del empleo y los salarios

Los préstamos irregulares de los hogares casi triplicaron el nivel de un año atrás. Un economista advirtió además por el avance de trabajos de menor calidad y una recuperación económica que sigue concentrada en pocos sectores
Sociedad  ·  08/08/2026 · 17:11hs
La morosidad de las familias argentinas rozó el 13% y advierten por el deterioro del empleo y los salarios

La situación financiera de las familias argentinas muestra señales de fuerte deterioro: la morosidad en los préstamos otorgados a los hogares pasó de ubicarse apenas por encima del 3% hace un año a rondar actualmente el 12,75%, un nivel considerado históricamente elevado.

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El dato fue destacado por el economista Carlos Pérez, director de la Fundación Capital y exgerente general y director del Banco Central, quien advirtió que las dificultades para afrontar las deudas aparecen en un escenario atravesado también por la pérdida de poder adquisitivo y cambios en el mercado laboral.

“Es casi tres veces lo que teníamos un año atrás y claramente tenerlo cerca de 13% al coeficiente de irregularidad de los préstamos a familias es un número muy elevado históricamente hablando”, señaló Pérez en declaraciones a Splendid AM 990.

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Según explicó, al problema del endeudamiento se suma una transformación en la composición del empleo. Los puestos registrados pierden terreno frente al monotributo, el trabajo autónomo y la informalidad, mientras los salarios reales siguen bajo presión.

“Hay una migración lamentablemente que se da perdiendo calidad”, describió el economista. En ese marco, señaló que la reducción del empleo registrado y el crecimiento de ocupaciones más precarias se combinaron con actualizaciones salariales que durante buena parte del primer trimestre estuvieron por debajo de la inflación.

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Pérez destacó como contrapartida que durante el segundo trimestre la inflación mostró una desaceleración respecto del primero. Sin embargo, consideró que para que la mejora llegue efectivamente a los hogares será necesario que la recuperación económica se extienda a una mayor cantidad de actividades.

Actualmente, sectores como el agro, la energía y la minería aparecen como los principales motores de la economía, pero en conjunto representan menos del 20% del Producto Bruto Interno. En cambio, actividades con fuerte incidencia en el empleo y el consumo, como la industria, la construcción y el comercio, continúan mostrando un desempeño más débil.

La diferencia también alcanza al consumo. Mientras los sectores de mayores ingresos sostienen gastos en vehículos, productos importados y turismo en el exterior, el consumo masivo todavía no logra recuperar el mismo dinamismo.

Para Pérez, uno de los principales desafíos del Gobierno será lograr que la recuperación deje de estar concentrada. “Tiene que generar las condiciones para que este desafío deje de ser un crecimiento modesto y sectorizado y que sea un crecimiento un poco más robusto y más expandido, más difundido a todas las actividades económicas”, afirmó.

En paralelo, el economista puso el foco en la necesidad de continuar acumulando reservas y conseguir nuevas fuentes de dólares. Según indicó, después de perder alrededor de US$9.000 millones de reservas internacionales netas durante el año pasado, en los primeros siete meses de este año se habrían recuperado aproximadamente US$8.000 millones.

De cara al próximo ciclo electoral, consideró que fortalecer esa posición será clave frente a una eventual mayor demanda de divisas. En ese sentido, recordó que durante 2025 la formación de activos externos superó los US$32.000 millones.

Finalmente, Pérez se refirió al debate sobre una eventual reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Respaldó la idea de concentrar sus objetivos, aunque sostuvo que la estabilidad financiera debería mantenerse explícitamente entre sus funciones centrales.

Para el especialista, el desafío de fondo será conseguir que la estabilidad macroeconómica se traduzca en una recuperación más extendida del empleo, los salarios y el consumo. La evolución de la morosidad de las familias aparece, en ese escenario, como una de las señales más sensibles sobre las dificultades que todavía atraviesan los hogares argentinos.

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