Chucho Gómez ante su desafío más difícil en La Plata: los barrios reclaman respuestas y los delegados quedan bajo la lupa

Basura, luminarias y reclamos que se multiplican ponen presión sobre una de las áreas más sensibles de la gestión. El Secretario General tiene crédito por obras y capacidad de respuesta, pero deberá revisar el funcionamiento de varias delegaciones

Norberto “Chucho” Gómez tiene por delante uno de los desafíos más importantes desde el regreso de Julio Alak a la Municipalidad de La Plata. A más de dos años y medio del inicio de la gestión, los tiempos comienzan a apremiar y los problemas cotidianos de los barrios obligan a revisar el funcionamiento territorial. Basura, luminarias y mantenimiento aparecen cada vez con mayor frecuencia entre las quejas vecinales, y buena parte de las miradas empiezan a posarse sobre los delegados municipales.

No es un problema nuevo ni desconocido para el propio Gómez. En marzo de 2024, cuando la administración recién comenzaba, el Secretario General le decía a LAPLATA1.com que uno de los grandes desafíos era la recolección de residuos y explicaba que, más allá del servicio de ESUR, la intención era reforzarlo “con nuestros delegados” y personal municipal. Incluso había señalado previamente que encontraron delegaciones con una enorme cantidad de empleados y que, por esa estructura, los servicios esenciales deberían estar cumplidos.

Hoy, el escenario obliga a acelerar. Uno de los ejemplos aparece en Altos de San Lorenzo, donde el subdelegado Sebastián Rodríguez muestra voluntad y ganas de hacer las cosas bien, aunque en varias oportunidades queda demasiado expuesto intentando contener personalmente los reclamos que aparecen en las redes sociales. Esta semana volvió a ocurrir en el denominado barrio Cementerio, donde vecinos mostraron una escena de fuerte acumulación de residuos. Desde la gestión territorial señalaron que la recolección se realiza tres veces por semana. Si efectivamente esa frecuencia se cumple, habrá que determinar entonces si existe un problema de comunicación con los vecinos, de cumplimiento o si la demanda de esa zona requiere directamente otro esquema.

La situación del Cementerio Municipal también volvió a generar ruido a partir de imágenes recientes de cajones en sectores de circulación. El contraste resulta inevitable con el proceso de recuperación que la propia gestión puso en marcha y, especialmente, con la construcción del nuevo osario. Aquella obra fue pensada para dar un destino adecuado a los restos humanos después de la delicada situación encontrada al comienzo de la gestión. Precisamente por el salto de calidad conseguido, cualquier imagen que recuerde aquel escenario genera un impacto mayor.

Pero sería injusto evaluar la gestión de Gómez únicamente desde las falencias actuales. El nuevo osario significó un antes y un después para el Cementerio Municipal, llevando ese espacio a estándares comparables con los del ámbito privado. También hubo un enorme trabajo sobre los espacios públicos y la recuperación de plazas, uno de los sellos más visibles de la gestión municipal. Las intervenciones realizadas en distintos puntos de la ciudad muestran que hubo decisión política, inversión y capacidad para transformar lugares que durante años reclamaron mejoras.

Tampoco puede reprochársele al “Chucho” falta de compromiso o predisposición. Por el contrario, dentro de la estructura municipal es uno de los funcionarios que conserva una buena valoración por su capacidad para escuchar y buscar soluciones rápidas. Algo similar ocurre con el subsecretario de Centros Comunales, Lucio Denappole, uno de los funcionarios que más presencia mantiene ante las demandas territoriales y que deja todo para intentar encontrar respuestas.

El inconveniente que observa este diario está un escalón más abajo: Gómez y Denappole no pueden estar en cada esquina de La Plata y quienes recibieron la responsabilidad de representar a la Municipalidad en los barrios deben responder con el mismo nivel de compromiso.

Algunos delegados parecen desgastados, otros carecen de una estrategia clara y en determinados casos son los propios subdelegados quienes terminan “atajando penales” en las redes sociales frente al enojo de los vecinos. Allí aparece probablemente una de las decisiones que Gómez deberá tomar: revisar nombres, métodos de trabajo y capacidad de respuesta. Las delegaciones son, en definitiva, la primera ventanilla política de la Municipalidad fuera del Palacio Municipal y muchas veces un vecino juzga a toda una gestión por lo que ocurre a pocas cuadras de su casa.

El llamado de atención también llegó desde City Bell. Vecinos de esa localidad reclamaron que vuelva a funcionar con regularidad la Junta Comunal que había sido conformada en mayo de 2025 como una herramienta para establecer prioridades junto a instituciones y habitantes de la zona. La iniciativa había nacido con una fuerte expectativa y con anuncios vinculados a calles, pavimentación, luminarias y otras mejoras para la localidad, pero ahora surgieron cuestionamientos por la falta de continuidad de los encuentros.

La luminaria es, justamente, otro frente que aparece repetidamente entre los reclamos de distintos barrios. Y el estado de las calles completa el combo de demandas, aunque allí la responsabilidad principal recae sobre el área que conduce Sergio Resa. El bacheo será otro desafío enorme para la Municipalidad antes de 2027: hay sectores donde el deterioro vial acumulado exige respuestas de fondo y no solamente reparaciones aisladas.

El “Chucho” tiene, además, herramientas para exigir resultados. La nueva estructura de cooperativas seleccionadas por la Municipalidad para fortalecer las tareas territoriales debería permitir una mayor capacidad operativa y, por lo tanto, reducir las excusas ante los problemas de limpieza y mantenimiento. Si ahora existen recursos destinados específicamente a mejorar el estado de los barrios, el siguiente paso necesariamente tendrá que ser conseguir que ese despliegue se traduzca en resultados visibles para los vecinos.

La gestión ya demostró que puede transformar espacios que parecían condenados al deterioro. Gómez tiene crédito, experiencia política, llegada directa a Alak y antecedentes concretos para mostrar. Pero precisamente por eso el desafío es mayor. No parece ser una cuestión de ganas ni de compromiso personal: el problema está en lograr que toda la estructura que depende de él funcione a su misma velocidad.

Si los delegados fueron elegidos para ser los ojos, los oídos y las manos de la Municipalidad en cada localidad, llegó el momento de que algunos demuestren que están a la altura de los funcionarios que los pusieron allí. Y donde eso no ocurra, probablemente haya llegado la hora de hacer cambios.