La potencia comunicacional que acompañó el ascenso de Javier Milei hasta la Presidencia atraviesa su momento de mayor desgaste. Un análisis sobre la conversación virtual detectó una caída consistente de su relevancia durante los últimos doce meses, con menos menciones e interacciones alrededor de la figura presidencial.
Según explicó el especialista Kevin Grunbaum, el fenómeno se refleja en una reducción de los “me gusta”, compartidos y comentarios. Para el consultor, existe una “fatiga del fenómeno libertario” vinculada a la falta de empatía temática, problemas en la estrategia comunicacional y distintos escándalos que golpearon la narrativa antisistema.
En diálogo con Radio Rivadavia, Grunbaum marcó una diferencia con la campaña de 2023. En aquel momento, conceptos como “la casta” y “la motosierra” lograron interpretar una parte importante del clima social. Ahora, sostuvo, “a Milei se lo empieza a percibir como uno más” y los temas impulsados desde el Gobierno no necesariamente coinciden con las principales preocupaciones de la sociedad.
El especialista también mencionó el impacto de episodios polémicos como los casos Libra, Andis y Espert, entre otros. A su entender, esas controversias erosionaron uno de los principales diferenciales que había construido Milei: presentarse ante sus seguidores como alguien ajeno a las prácticas de la política tradicional.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, también aparecieron dificultades en la estrategia digital libertaria tras el alejamiento de Fernando Cerimedo y el protagonismo asumido por Santiago Oria. Errores en mecanismos utilizados para amplificar publicaciones habrían afectado la distribución orgánica de los contenidos y la capacidad de la militancia para multiplicar los mensajes oficiales.
Grunbaum señaló además que la “capilaridad” que caracterizaba al espacio libertario se encuentra actualmente dañada, tanto por cuestiones operativas como por la dificultad para encontrar asuntos que conecten con las demandas sociales. Como consecuencia, el Gobierno habría pasado en distintos momentos de instalar debates a reaccionar frente a conversaciones surgidas por fuera de su propia agenda.
Sin embargo, el deterioro digital todavía no encontró un beneficiario político claro. La oposición no consiguió construir una figura capaz de concentrar un volumen de conversación comparable ni apropiarse de manera contundente de los reclamos que aparecen en la sociedad.
Milei continúa siendo, según el análisis, el dirigente argentino con mayor volumen de conversación digital. La diferencia es que ya no conserva intacta la novedad que lo convirtió en un fenómeno electoral: llegó al poder presentándose como alguien exterior al sistema y ahora enfrenta el desafío de sostener esa centralidad desde el propio Gobierno.