El Gobierno nacional busca avanzar en el Senado con el denominado Súper RIGI, una de las iniciativas económicas que considera prioritarias. Sin embargo, La Libertad Avanza no cuenta con los votos suficientes para aprobar el texto original y Patricia Bullrich debió abrir una negociación con los bloques aliados.
La situación volvió a poner sobre la mesa una de las debilidades del oficialismo en el Congreso: pese al crecimiento de su representación parlamentaria, todavía necesita construir acuerdos para alcanzar las mayorías necesarias y convertir sus proyectos en ley.
Durante las últimas dos semanas, Bullrich mantuvo conversaciones con representantes de la UCR, el PRO y diferentes bloques provinciales. Para destrabar el proyecto aceptó avanzar con modificaciones sobre algunos de los puntos cuestionados por esas bancadas.
Entre los principales reclamos aparecen una mayor protección para las empresas nacionales frente al nuevo régimen de inversiones y cambios vinculados con el abastecimiento energético que demandarán los grandes centros de datos destinados al desarrollo de inteligencia artificial.
Pero las negociaciones también generaron ruido puertas adentro del Gobierno. El equipo económico encabezado por Luis Caputo no habría participado de las conversaciones en las que se analizaron las modificaciones y tomó conocimiento de algunos de esos cambios una vez que comenzaron a trascender públicamente.
De esta manera, el debate por el Súper RIGI dejó expuestas dos estrategias dentro del oficialismo: quienes pretenden sostener sin modificaciones los proyectos elaborados por el Ejecutivo y quienes consideran necesario negociar parte de su contenido para conseguir victorias legislativas.
Bullrich defendió esa segunda postura con una frase que transparentó la aritmética del Senado. “Me encantaría tener 37 votos, pero lamentablemente tengo 21, con lo cual tengo que cerrar acuerdos para las leyes”, reconoció la jefa del bloque libertario.
Ahora el desafío será encontrar una redacción que conforme a los aliados sin desvirtuar el proyecto que impulsa el Gobierno. El objetivo de LLA sigue siendo evitar un nuevo traspié parlamentario y conseguir que el Súper RIGI avance en el Senado.








