Guerra fría en el gabinete municipal de La Plata: dos funcionarios cercanos al intendente ya no se pueden ni ver

En los pasillos de la Municipalidad aseguran que la competencia política entre dos integrantes importantes del esquema oficialista pasó de las chicanas a una pelea abierta. Fotos, candidaturas, gestión y una pregunta que empieza a circular: ¿quién llegó primero al alakismo?
La Rosca Platense  ·  04/09/2026 · 19:38hs
Foto: @rangocarlos
Foto: @rangocarlos

En el Palacio Municipal hay una interna que cada semana suma un capítulo nuevo. Dos funcionarios muy cercanos a Julio Alak, que hasta no hace demasiado convivían dentro del mismo esquema político, hoy atraviesan una relación que algunos describen con una frase bastante gráfica: “No se pueden ni ver”.

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La disputa mezcla poder, protagonismo, ambiciones futuras y, fundamentalmente, dos maneras bastante diferentes de entender la política. Mientras alrededor del intendente buscan que las tensiones no interfieran con la gestión, hay terceros que, según cuentan en los pasillos, disfrutan agregándole combustible a una pelea que ya dejó de ser un secreto interno.

Desde uno de los campamentos disparan munición gruesa. Allí acusan al rival de dedicar más tiempo a construir su propia figura que a gestionar. “Se la pasa buscando la foto para las redes. Dice que mueve mucho, pero es un lobbysta vende humo. Cree que va a ser candidato y no lo conoce nadie”, lanzó una voz que conoce de cerca el enfrentamiento.

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Pero hubo más. La discusión llegó hasta una cuestión casi de “antigüedad partidaria”: “Llegó tarde al alakismo, que vaya al final de la cola”, ironizaron. Y completaron, sin demasiada diplomacia: “Yo me la paso laburando, no tengo tiempo para hacer las boludeces que hace este muchacho”.

Del otro lado aseguran que no existe semejante guerra, aunque las respuestas tampoco parecen precisamente destinadas a firmar la paz. “Está celoso porque el intendente no lo tiene en cuenta como un posible candidato”, chicanean cerca del otro funcionario. Y devuelven el golpe por el lugar más sensible: la gestión. Según esa lectura, debería preocuparse menos por lo que hace su compañero y más por su propia área porque “por culpa de él la vienen ligando todos”.

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Lo interesante es que la pelea empieza a trascender las paredes del Palacio. Distintos actores del oficialismo ya conocen los cruces y observan cómo alrededor de ambos aparecen funcionarios y dirigentes que toman partido, acercan comentarios y, algunas veces, llevan y traen mensajes con una pequeña dosis extra de picante. El deporte favorito de cualquier interna política: “¿Sabés lo que dijo de vos?”.

Por ahora, Alak mantiene a los dos dentro de su esquema, aunque hay un detalle que en el Palacio ya dejó de pasar inadvertido: nunca aparecen juntos. No comparten fotos, difícilmente coinciden en actividades y cada uno parece cuidar su propio territorio. En una gestión donde empieza a pesar cada vez más quién gana volumen político para lo que viene, hasta las ausencias en una foto empiezan a leerse como mensajes.

En definitiva, mientras públicamente todos empujan para el mismo lado, puertas adentro hay dos que compiten por demostrar quién trabaja más, quién pesa más y, sobre todo, quién tiene futuro. Y hay una incógnita que entretiene cada vez más a los habitués de la rosca municipal: ¿cuánto falta para que alguien tenga que sentarlos en la misma mesa?

¿Los nombres? Por ahora quedarán guardados. La Rosca Platense también juega al enigmático. Pero dejamos una pista para los que conocen los pasillos del Palacio: a los dos protagonistas de esta historia se los conoce mucho más por sus apodos que por sus nombres. Con eso, más de uno ya debe estar haciendo cuentas.

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