Las juventudes copan la política de La Plata: las nuevas figuras que empiezan a ganar lugar en el peronismo y el PRO

El alakismo, La Cámpora, el espacio de Tolosa Paz y las distintas terminales del PRO aceleran la formación de nuevos dirigentes. Nano Cara, Florencia Saintout, Nicolás Morzone, Julieta Quintero Chasman y Agustín Scotti aparecen detrás de varios movimientos

Las juventudes políticas volvieron a quedar en el centro de la escena de La Plata. En apenas unos días, distintos sectores del peronismo y del PRO mostraron movimientos que, aunque responden a estrategias diferentes, tienen un punto en común: la búsqueda de nuevos dirigentes capaces de empezar a ocupar lugares en el tablero político de la ciudad.

Uno de los movimientos que entusiasma al peronismo alineado con Julio Alak tiene como protagonista a Guillermo “Nano” Cara. El secretario de Gobierno municipal mantiene desde hace años una construcción particularmente fuerte entre los jóvenes y aparece como uno de los armadores del alakismo con mayor llegada a ese universo. Esta semana volvió a mostrar ese músculo con la renovación de autoridades de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) de La Plata, donde Stefano Vinci asumió como secretario general en un acto que contó con la presencia de Axel Kicillof y Julio Alak. Cara acompañó el recambio y destacó el crecimiento y la consolidación de la militancia universitaria en la ciudad. No es un dato menor: incluso después de abandonar La Cámpora, consiguió conservar una militancia propia y actualmente ocupa un lugar central dentro del esquema del Intendente.

En ese contexto aparece el encuentro internacional de juventudes que tendrá a La Plata como escenario, una actividad que puede transformarse en una vidriera importante para la construcción juvenil del oficialismo local. Para el alakismo supone además la posibilidad de mostrar una generación militante con agenda propia y vínculos que exceden las fronteras de la ciudad, algo que Cara viene trabajando como parte de su armado político.

Pero dentro del universo peronista hay otros sectores que tampoco quieren regalar ese terreno. La Cámpora, particularmente el espacio referenciado en Florencia Saintout, mantiene una fuerte presencia entre estudiantes y jóvenes militantes. Esta semana consiguió además instalar un episodio en la agenda política local a partir de la presencia de Jorge Pinarello en el Concejo Deliberante, invitado por la concejal Josefina Bolis. Allí, el influencer reivindicó al peronismo y a Cristina Kirchner, con declaraciones que rápidamente cruzaron las paredes del recinto y encendieron la discusión política. Sus palabras terminaron provocando una dura reacción pública del concejal amarillo Nicolás Morzone, llevando un encuentro impulsado desde el sector juvenil del camporismo directamente al terreno de la disputa entre oficialismo y oposición.

Dentro de esa cantera aparece un nombre que empieza a escucharse cada vez con mayor frecuencia: Juan Barra. Estudiante de Periodismo, con experiencia en medios de comunicación y crecimiento dentro de la Facultad, en el espacio destacan su empuje, lectura política, compromiso y prolijidad para construir. Algunos dirigentes ya lo señalan como una de las promesas jóvenes que habrá que seguir dentro del peronismo platense. Saintout, en ese sentido, vuelve a mostrar una característica que incluso le reconocen algunos de sus adversarios: su capacidad para formar cuadros y promover nuevas figuras políticas.

Victoria Tolosa Paz tampoco se queda atrás. Camino a la Victoria sostiene un núcleo importante de militantes jóvenes que desarrolla actividades territoriales y políticas en distintos puntos de La Plata. Allí aparece Juana Camiletti como una de las principales referentes de esa nueva generación, con presencia activa dentro del armado que conduce la dirigente platense. Muchas de las acciones que impulsa este grupo no siempre consiguen trascendencia pública, pero el sector mantiene una fuerte actividad en la ciudad y busca consolidar dirigentes propios con proyección política.

La renovación también atravesó al PRO platense. Esta semana el partido presentó formalmente a sus nuevas autoridades juveniles, con Tomás Luque como presidente de Jóvenes PRO La Plata y Emiliano Peres como coordinador de la Octava Sección. Detrás de esa renovación aparecen dirigentes como el concejjal Nicolás Morzone y la diputada Julieta Quintero Chasman, integrantes de una generación que también hizo sus primeras armas políticas desde las estructuras juveniles del partido y que hoy busca acompañar a quienes vienen detrás.

Morzone, particularmente, viene acumulando volumen dentro de la estructura amarilla: este año asumió como consejero directivo del PRO bonaerense por la Octava Sección y reivindicó sus más de quince años de militancia dentro del partido. Esa trayectoria explica también por qué intenta posicionarse como uno de los dirigentes capaces de tender un puente entre la generación que gobernó La Plata con Julio Garro y los nuevos militantes.

Pero allí aparece otra terminal que promete disputar influencia. Agustín Scotti, actualmente alineado con Jorge Macri, conoce especialmente bien el mundo juvenil del PRO: presidió la juventud partidaria tanto en La Plata como a nivel bonaerense y todavía conserva vínculos y seguidores surgidos de aquellos años. En momentos en que el jefe de Gobierno porteño busca fortalecer su presencia política en la capital provincial, esa estructura puede convertirse en uno de los principales activos de Scotti.

Hay además un detalle que atraviesa buena parte de esta historia: Morzone, Quintero Chasman, Scotti y Fernando Ponce formaron parte de aquella generación que manejó y construyó las juventudes del PRO durante los años de Julio Garro. Con el paso del tiempo tomaron caminos y referencias diferentes, pero varios de ellos continúan teniendo capacidad para influir sobre las nuevas camadas.

La foto general empieza entonces a mostrar algo más profundo que una sucesión de actos juveniles. Alakismo, camporismo, tolospacismo y las distintas vertientes del PRO están volviendo a mirar hacia abajo para construir hacia arriba. Algunos dirigentes jóvenes que hoy organizan actos, facultades, barrios o estructuras partidarias posiblemente sean quienes dentro de algunos años discutan bancas, cargos ejecutivos y lugares de conducción.

En una ciudad históricamente atravesada por la política universitaria y la militancia juvenil, la pelea por el recambio ya comenzó. Y detrás de cada joven que empieza a asomar hay dirigentes más experimentados que entendieron algo básico de la política: formar una generación propia también es una manera de construir poder.