El peronismo empezó a mover sus piezas para 2027 y en las conversaciones reservadas apareció una fórmula que hasta hace poco parecía difícil de imaginar: Sergio Massa como candidato a Presidente y Máximo Kirchner encabezando la pelea por la Gobernación bonaerense.
Según pudo saber LAPLATA1.com, la alternativa comenzó a ser evaluada en sectores del justicialismo que consideran que La Cámpora tendrá como una de sus principales prioridades conservar el control político de la provincia de Buenos Aires. La idea es poner el apellido Kirchner directamente en la boleta bonaerense y evitar que la sucesión de Axel Kicillof quede exclusivamente en manos del Movimiento Derecho al Futuro.
Los últimos movimientos de Massa agregaron combustible a esa posibilidad. Este martes mantuvo una extensa reunión en San Fernando con la Liga de Intendentes Peronistas, un grupo de jefes comunales que intenta ganar centralidad en la discusión interna y que previamente ya había pasado por encuentros con Kicillof y Máximo Kirchner. El anfitrión fue Juan Andreotti y participaron, entre otros, Federico Otermín, Gustavo Menéndez, Marisa Fassi, Gastón Granados, Federico Achával y Nicolás Mantegazza.
La foto no pasó inadvertida. Massa habló ante los intendentes de la necesidad de construir “unidad y competencia” y volvió a colocarse como articulador de una ampliación del peronismo hacia otros sectores. Aunque evitó confirmar una candidatura, algunos de los participantes se retiraron del encuentro con la percepción de que el exministro de Economía podría volver a disputar la Presidencia.

La hipótesis que circula en sectores del PJ tiene otra pata. Massa podría ofrecer una candidatura presidencial con capacidad para dialogar con sectores económicos y de poder -como Estados Unidos- que mantienen mayores resistencias frente a Cristina Kirchner y al propio Kicillof. En ese esquema, el tigrense buscaría ampliar la frontera electoral y política del peronismo, mientras Máximo concentraría el voto kirchnerista y la estructura territorial que La Cámpora construyó durante años en prácticamente toda la Provincia.
También existen señales que empiezan a ser observadas puertas adentro. Massa mantiene públicamente su posición histórica contra las reelecciones indefinidas, una bandera que originalmente impulsó su propio espacio en territorio bonaerense. Sin embargo, frente a los intendentes dejó en claro que no pretende convertirse en un obstáculo para esa discusión. El gesto fue leído como parte de una estrategia más amplia para evitar choques con sectores que podrían resultar determinantes en el armado de 2027.
La eventual sociedad también permitiría separar las dos grandes disputas. Mientras Kicillof pretende construir una alternativa presidencial, Máximo podría salir directamente a disputar su sucesión en la Provincia. En La Cámpora destacan como una ventaja la presencia territorial que la organización conserva en prácticamente todos los municipios bonaerenses frente a otros candidatos que todavía necesitan construir conocimiento y estructura.

El escenario contrasta con el del Gobernador. El MDF todavía debe resolver quién representará al espacio en la pelea por suceder a Kicillof y existen varios nombres en carrera. Julio Alak, Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi aparecen entre las alternativas. Del otro lado creen tener una ventaja: mientras el kicillofismo todavía discute candidatos, una eventual sociedad entre Massa y el kirchnerismo permitiría empezar a construir alrededor de nombres concretos sellando acuerdos con sus respectivas fórmulas.
La posibilidad de una unidad entre Kicillof y el cristinismo aparece cada vez más compleja. Paradójicamente, la disminución de las peleas públicas no necesariamente estaría mostrando una reconciliación. En distintos sectores interpretan que las diferencias están cada vez más asumidas y que cada espacio comenzó a preparar su propia alternativa para el caso de que resulte imposible alcanzar una síntesis.
La discusión sobre cómo ordenar esas diferencias todavía permanece abierta. Massa viene defendiendo públicamente la realización de PASO como mecanismo para resolver candidaturas, pero en otros sectores del peronismo ya trabajan bajo la hipótesis de que las primarias podrían finalmente no realizarse. En ese escenario, las alternativas serían alcanzar una unidad mucho más compleja o terminar compitiendo por separado.

La batalla bonaerense tendrá además dos territorios determinantes: La Matanza y La Plata, dos distritos que actualmente muestran una fuerte cercanía política con Kicillof. En la capital provincial habrá que seguir especialmente los movimientos de Ariel Archanco y Florencia Saintout, pero también qué posición adopta el massismo y hacia dónde termina jugando Victoria Tolosa Paz.
La diputada platense viene mostrando distancia del Movimiento Derecho al Futuro y fortaleciendo su construcción junto a Guillermo Michel, uno de los dirigentes del riñón político de Massa. Esa relación podría transformarla en una pieza importante del tablero local si las diferencias nacionales terminan trasladándose definitivamente a La Plata.
Todavía falta mucho y ninguna candidatura está cerrada. Pero hay movimientos que empiezan a dibujar el tablero: Massa vuelve a recorrer, recibe dirigentes y se sienta con intendentes; La Cámpora busca preservar su peso en la Provincia; Kicillof construye su proyecto nacional y Cristina continúa siendo una referencia central para cualquier definición. En ese escenario empezó a circular una combinación con dos apellidos de enorme peso dentro del peronismo: Massa Presidente y Máximo Kirchner Gobernador.








