En un escenario político local donde buena parte de la dirigencia parece viviendo en un mundo de fantasías desconectada de los problemas reales de la gente, que no llega a fin de mes, Luciano Alessio eligió un camino distinto: patear el tablero: ir al frente bajo la consigna “orden y desarrollo para los platenses”. Nacido y criado en Los Hornos, con una trayectoria vinculada al emprendimiento y al trabajo territorial, Alessio es visto como uno de los rostros jóvenes de la renovación política platense, un espacio que busca correrse de la solemnidad de los despachos para instalar, en cambio, respuestas concretas a los problemas cotidianos de los vecinos.
El dirigente busca transmitir un mensaje claro a una ciudad cansada de promesas incumplidas: Es posible vivir mejor, nos merecemos y nos debemos una vida más apacible, previsible y ordenada. Es posible ordenar la ciudad, generar desarrollo económico genuino y, sobre todo, devolverles tranquilidad a los platenses. “No podemos seguir en una ciudad sin ley ni orden y tampoco enterrando la plata de los vecinos”, sintetiza Alessio, en una frase que funciona como el hilo conductor de todo su proyecto.
Su propuesta no es un conjunto de ideas sueltas, sino un esquema de cuatro ejes interconectados e interdependientes, pensados para funcionar como un engranaje único: reactivar la economía local, generar puestos de trabajo genuinos y garantizar la paz y la tranquilidad de los vecinos en su vida diaria.
La ley y el orden: Eliminar tasas y devolverle el aire al comercio
El primer eje del plan apunta directamente al comercio local, golpeado por la caída del consumo y el aumento de los costos fijos. Alessio remarca que el comercio es uno de los principales motores de la economía local y generadora de puestos de trabajo. Propone reducir y simplificar tasas municipales como la Tasa de Inspección de Seguridad e Higiene, no solo para dar aire a los comerciantes, sino convencido que la ley debe ser cumplida por todo, incluso el Ejecutivo. Es la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación quienha considerado inconstitucionales tasas como la referida, en distintos pronunciamientos.
“Cada peso que un comerciante no paga de tasa es un peso que se puede usar para pagar sueldos, reponer mercadería o sostener el negocio un mes más”, explica el dirigente, que sostiene que aliviar la presión impositiva no solo beneficia a quienes ya están formalizados, sino que desalienta la informalidad, frena la fuga de comercios hacia municipios vecinos y favorece la llegada de nuevas inversiones a la ciudad.
La basura como generadora de empleo y reactivación económica
El segundo eje es, según el propio Alessio, el más ambicioso: transformar el sistema de recolección de residuos sólidos urbanos mediante contenedores, circuitos automatizados y cooperativas de trabajo. La propuesta tiene una doble orientación bien definida: dejar de pagar por enterrar toneladas de material reciclable en el CEAMSE y, al mismo tiempo, generar recursos genuinos a través de la comercialización de esos mismos materiales.
“Hoy tenemos trabajadores corriendo detrás de un camión, exponiéndose a esfuerzos y riesgos que ya nadie debería tener que asumir. Eso también es una forma de dignidad laboral que la ciudad les debe”, plantea Alessio, que pone el foco en la creación de empleo real a través de cooperativas de recolectores y en la mejora de las condiciones de salubridad de quienes hoy sostienen la limpieza de la ciudad.
Tránsito y Transporte Público: La ley del más fuerte
El tercer eje encara un problema que los platenses viven todos los días en la calle. Para Alessio, la ciudad necesita declarar la emergencia en materia de tránsito: “Hoy el peatón vive en una selva, y el automovilista no tiene ley ni orden”, resume, en un diagnóstico que apunta tanto a la falta de infraestructura de seguridad vial como a la ausencia de controles efectivos. La propuesta contempla reforzar sensiblemente el control y las sanciones, de manera de recomponer una convivencia vial hoy prácticamente inexistente y devolverles a los vecinos algo tan básico como caminar o circular con seguridad por su propia ciudad.
El eje se completa con una reestructuración integral del sistema de transporte público. Lograr armar un sistema pensado para el vecino, y no para las empresas prestadoras. Alessio cuestiona un modelo que, a su criterio, hoy está diseñado en función del rédito de las empresas prestatarias -que dependen en gran medida de subsidios del Estado- y no de las necesidades reales de quienes lo usan a diario para ir a trabajar, estudiar o hacer un trámite. La propuesta plantea reordenar recorridos, frecuencias y controles de calidad del servicio con un criterio simple: que el sistema esté pensado en función del usuario, y no del enriquecimiento de quienes lo explotan a costa del Estado.
Limpieza y Dignidad
Alineado con la propuesta de reutilización de los residuos, la ciudad hoy esta sucia, triste. Es necesario implementar un plan integral de mantenimiento urbano que combine relevamiento georreferenciado del estado de calzadas y espacios públicos (mediante una app o línea de reclamos vecinales con seguimiento en tiempo real), cronogramas de bacheo preventivo por barrio con prioridad en arterias de alto tránsito y zonas con anegamientos frecuentes. Además, se propone establecer convenios con las universidades locales (UNLP, UTN) para monitoreo y análisis de mejoras. Incorporar a la Universidad a la vida de todos los platenses y asegurar un compromiso unificado.
Un mismo hilo conductor
Tasas, residuos, tránsito, transporte y limpieza aparecen, en el discurso de Alessio, como piezas de una misma estrategia y no como anuncios aislados: dejar de sobrevivir y “enterrar” los recursos de los platenses. Ya sea en forma de residuos no aprovechados, de impuestos que asfixian al comerciante o de un espacio público desordenado, la propuesta es clara: ponernos a trabajar para la propia comunidad, para vivir mejor. Los cuatro ejes se retroalimentan: menos tasas dinamizan el comercio, el comercio ordenado y un tránsito con reglas claras mejoran la convivencia urbana, y la economía circular aporta los recursos genuinos que permiten sostener en el tiempo cada una de esas políticas.
“La Plata nació para ser vanguardista. Tenemos una de las universidades más importantes del mundo y una capacidad humana enorme. No hace falta inventar nada nuevo, hace falta dejar de desperdiciar lo que ya tenemos”, resume Alessio, que insiste en que su generación tiene la responsabilidad de devolverle a la ciudad ese lugar de referencia que supo tener. Con ideas simples y claras, ycercano a los problemas concretos del barrio, Alessio se propone como una de las caras visibles de una generación de dirigentes que busca renovar la forma de hacer política en La Plata: menos discurso y más gestión, menos privilegios y más orden, con un objetivo declarado -y repetido como consigna- de traer tranquilidad a los vecinos y convertir el desarrollo económico en una política de Estado permanente, y no en una promesa de campaña.