La sobreexposición empieza a jugarle en contra a Morzone: polémicas y ruido dentro del PRO

El concejal apostó a una estrategia de alto impacto y confrontación permanente para ganar centralidad, pero los últimos episodios comenzaron a generar incomodidad dentro de su propio espacio. Algunos creen que busca acercarse más a Karina Milei que a Cristian Ritondo
La Plata  ·  12/09/2026 · 11:43hs
La sobreexposición empieza a jugarle en contra a Morzone: polémicas y ruido dentro del PRO

Nicolás Morzone decidió hace tiempo jugar una carta diferente dentro de la oposición platense: exposición permanente, redes sociales, provocación y temas capaces de generar repercusión inmediata. La estrategia le permitió instalar su nombre y ocupar un espacio que el PRO había perdido después de dejar la Municipalidad, pero en las últimas semanas esa misma fórmula comenzó a mostrar su contracara. La acumulación de polémicas amenaza con convertir la visibilidad en sobreexposición y hacer que el personaje termine tapando al dirigente.

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La secuencia fue acelerándose. Primero apareció su denominada propuesta “antifisuras”, que generó fuertes cuestionamientos políticos y fue utilizada por el peronismo para cruzar al PRO por importar a La Plata categorías estigmatizantes. Poco después llegó otra iniciativa diseñada para generar impacto: cambiar el nombre de Plaza Presidente Perón, ubicada en 25 y 60, por Lionel Messi. El proyecto volvió a colocar a Morzone en el centro de la conversación, aunque también alimentó críticas respecto de una agenda más orientada al impacto comunicacional que a los problemas cotidianos de la ciudad.

Uno de los primeros tropiezos concretos apareció en su ofensiva contra el secretario de Coordinación municipal, Luis Arias. Morzone reclamó públicamente su renuncia y hasta la eliminación del área, cuestionando partidas destinadas a programas que denominó “Abrecartas” y “Autobrillo”. Arias salió a responder que esos programas no existen dentro de su Secretaría y se ofreció a concurrir personalmente al Concejo Deliberante para explicar el funcionamiento del área. La respuesta dejó al concejal obligado a defender una ofensiva que había lanzado con fuerte exposición pública.

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La tensión alcanzó otro nivel esta semana durante el debate por Malvinas. Morzone cuestionó duramente al CECIM La Plata por sus críticas a Javier Milei y llegó a preguntarse si la posición de los excombatientes respondía a La Cámpora o al peronismo. El intercambio terminó en un escándalo con la concejala Gisella Di Dio, gritos dentro y fuera del recinto y una frase que abrió otra polémica cuando el dirigente del PRO sostuvo que el Concejo “no es un rancherío”, en referencia a Arturo Seguí.

Pero hubo una expresión todavía más delicada. Durante su argumentación sobre la soberanía argentina en las Islas, Morzone afirmó que los derechos “se conquistan” y agregó: “si hay que ir a la guerra, se irá a la guerra”. La declaración rápidamente salió de las fronteras de La Plata y amplificó una controversia que hasta ese momento había quedado circunscripta al Concejo Deliberante.

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La repercusión obligó al propio Morzone a explicar posteriormente sus palabras. “No fue la mejor frase”, reconoció, al tiempo que sostuvo que había sido sacada de contexto y aclaró que bajo ningún punto de vista estaba proponiendo un conflicto bélico con Gran Bretaña. Esa necesidad de corregir públicamente el alcance de una declaración marcó quizás el punto más evidente del riesgo de la estrategia: cuando la búsqueda de impacto obliga después a explicar qué se quiso decir, la exposición deja de estar enteramente controlada por quien la genera.

Pero el ruido ya no se limita a sus adversarios. En sectores del PRO La Plata no viene cayendo bien la forma en la que Morzone se está manejando porque consideran que, por momentos, parece más un dirigente libertario que amarillo y sospechan que parte de su estrategia apunta a seducir más a Karina Milei que a Cristian Ritondo. “Este no es el discurso del PRO. Lo más cercano a sus ideas puede ser Jorge Macri, pero tiene espalda política para poder hacerlo; él no”, señalan desde el espacio.

Otros dirigentes consideran que la apuesta puede transformarse en un arma de doble filo. El razonamiento es que Javier Milei atraviesa una etapa en la que sus formas generan un rechazo que el PRO podría aprovechar intentando ocupar una posición intermedia. Copiar el tono libertario, según esta mirada, implicaría resignar justamente una de las posibilidades de diferenciación que tiene el partido amarillo frente a La Libertad Avanza.

Detrás de la hiperactividad de Morzone también aparecen lecturas sobre su futuro político. “Quiere llamar la atención porque quiere ser intendente y sabe que en el PRO no tiene chances por Garro y que el segundo en la lista es el Chuby y lo van a ir a buscar a Hechos”, dicen quienes no descartan que algún día pueda llegar a competir por la Municipalidad, pero advierten que actualmente hay otros nombres con prioridad dentro de la estructura partidaria.

Por eso, dentro del espacio algunos interpretan sus movimientos como una apuesta que trasciende al propio PRO. “Tiene más chances de ser candidato de Karina que de Ritondo”, aseguran quienes entienden que ese es el juego que estaría intentando Morzone: sabe que dentro del partido amarillo tiene una fila por delante y podría buscar dar el zarpazo desde el universo libertario o acumular suficiente volumen político para que el propio Ritondo termine sin otra alternativa que sacarlo a jugar. La estrategia le permitió conseguir algo que buscaba: que se hable de él. El interrogante que empieza a aparecer en el PRO platense es si tanta exposición lo acerca realmente a la pelea por la Intendencia o si, por el contrario, comienza a alejarlo del lugar desde el que originalmente pretendía construirla.

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