El presidente Javier Milei avanzó con una profunda reorganización de la Quinta de Olivos y uno de los nombres que quedó en el centro de la escena es el del coronel Fernando Alberto Tereso. El actual segundo jefe de la Casa Militar asumió un rol central en los cambios que se llevan adelante dentro de la residencia presidencial.
Tereso es coronel de Caballería del Ejército Argentino y ocupa el segundo puesto de la Casa Militar desde abril de 2024, cuando fue designado mediante el Decreto 291/2024. A lo largo de su carrera también se desempeñó como jefe de prensa del Ejército y fue segundo jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín.
Su apellido y la particular tarea que recibió provocaron además una catarata de comentarios y bromas en las redes sociales. Más allá de la repercusión que generó su nombre, el militar quedó encargado de ejecutar parte del nuevo esquema dispuesto para Olivos luego de semanas de movimientos internos.
La reestructuración contempla que integrantes de las Fuerzas Armadas pasen a desarrollar distintas funciones que hasta ahora estaban en manos de civiles. Entre las tareas alcanzadas aparecen actividades vinculadas con la cocina, jardinería, limpieza, atención y funcionamiento cotidiano de la residencia presidencial.
Los cambios llegaron después de la salida de empleados y funcionarios relacionados con la administración de Olivos. El Gobierno también oficializó mediante el Decreto 1055/2026 la renuncia de María Belén Agudiez a la Subsecretaría de Planificación General. Desde el entorno presidencial vincularon parte de la reorganización con supuestas filtraciones de información y cuestiones de seguridad.
En paralelo, la diputada Marcela Pagano formuló denuncias públicas por presuntas irregularidades vinculadas con contrataciones y el funcionamiento de la Quinta. Entre sus señalamientos aparece una licitación por alrededor de $700 millones para mantenimiento y jardinería y cuestionamientos sobre un catering privado relacionado con el entorno de los funcionarios desplazados. Se trata de acusaciones que deberán ser determinadas en sede judicial.
De esta manera, la Casa Militar ganó terreno en el funcionamiento diario de la residencia presidencial y Tereso pasó a ocupar un lugar clave en la transición. El proceso contempla un período para concretar el traspaso y definir quiénes ocuparán las distintas funciones que quedaron vacantes.







