La economía argentina sumó nuevos datos negativos que volvieron a poner en discusión la posibilidad de ingresar en una recesión. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,9% en julio frente a junio, en términos desestacionalizados, y registró una baja interanual del 1,4%, según los últimos datos disponibles del INDEC.
El retroceso se conoce después de que el organismo informara una caída del 0,6% del Producto Interno Bruto durante el segundo trimestre de 2026 respecto de los primeros tres meses del año. A pesar de que el PBI todavía se encuentra 2% por encima del mismo período de 2025, la evolución reciente muestra una pérdida de impulso de la actividad.
En ese escenario, el Índice Líder elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella estimó en agosto una probabilidad del 82% de ingresar en una fase recesiva durante los próximos seis meses. Técnicamente, suele considerarse como una señal de recesión la existencia de al menos dos trimestres consecutivos de caída del PBI desestacionalizado.
La secuencia de 2026 alimenta esa discusión: durante el primer trimestre el PBI había avanzado 0,7%, pero en el segundo retrocedió 0,6%. A ese resultado se sumó ahora julio, primer mes del tercer trimestre, con una contracción mensual del EMAE del 2,9%. Los datos de agosto y septiembre serán claves para determinar si la tendencia se prolonga.
La industria aparece entre los sectores que muestran mayor debilidad. La producción manufacturera cayó 5% interanual en julio y la utilización de la capacidad instalada descendió al 58,2%, contra el 59,1% registrado en junio. La metalmecánica funcionó al 38,3%, la industria automotriz al 39%, caucho y plástico al 40,2% y textiles al 45,3%. En contraste, la refinación de petróleo alcanzó el 89,9% y las industrias metálicas básicas el 71,8%.
También se observaron retrocesos en el consumo. De acuerdo con Scentia, las ventas de productos de consumo masivo disminuyeron 0,7% mensual y 1,5% interanual durante agosto, mientras acumularon una caída del 2,7% en los primeros ocho meses del año. A su vez, las ventas reales en supermercados bajaron 2,1% interanual en julio y 2,7% en el acumulado de 2026.
Los ingresos agregan presión sobre el poder adquisitivo. El RIPTE pasó de $1.510.680 en julio de 2025 a $1.946.028 en julio de este año, una mejora nominal del 28,8%. Sin embargo, durante ese mismo período la inflación alcanzó el 33,8%, por lo que el salario de referencia quedó por debajo de la evolución de los precios. A esto se suman una desocupación del 7,9% durante el segundo trimestre y una mora de los hogares que llegó al 12,9% de los préstamos en julio.
Desde el Gobierno, en cambio, el ministro de Economía, Luis Caputo, puso el foco en otros datos para relativizar el retroceso mensual. Destacó que el EMAE acumuló un crecimiento del 1,7% durante los primeros siete meses de 2026 respecto del mismo período del año pasado y también resaltó la evolución de la tendencia-ciclo. Con este escenario, los resultados de agosto y septiembre serán determinantes para establecer si la caída fue transitoria o si la economía completa otro trimestre de contracción.








