Axel Kicillof volvió de Nueva York con bastante más que una foto junto al alcalde Zohran Mamdani. El gobernador bonaerense aprovechó su paso por Estados Unidos para profundizar un movimiento que ya había iniciado semanas atrás en Buenos Aires: acercarse al mundo empresario y financiero norteamericano y mostrar una faceta diferente ante un sector que históricamente observa con desconfianza sus posiciones económicas.
La señal que más ruido generó llegó de la mano de José Luis Manzano. El empresario y exministro menemista apareció junto a Kicillof durante uno de los encuentros con representantes de fondos de inversión y compañías internacionales. La postal llamó especialmente la atención porque Manzano mantiene llegada a distintos sectores del poder económico y político y tuvo buenos resultados empresariales durante la administración de Javier Milei.
Según trascendió, en las reuniones realizadas en el Hotel Michelangelo participaron representantes de fondos que estuvieron involucrados en la reestructuración de la deuda bonaerense y que también poseen títulos argentinos. Kicillof expuso allí su mirada económica y respondió preguntas, en una suerte de continuidad del encuentro que había mantenido previamente con empresarios convocados por el Council of the Americas en Buenos Aires.
La aparición de Manzano agregó una lectura doméstica a la gira. En ámbitos políticos se interpretó su presencia como una señal hacia el círculo rojo argentino y como un puente del Gobernador con actores que hasta ahora parecían alejados de su armado. Incluso circuló la versión de que el empresario manifestó predisposición a colaborar políticamente. El movimiento fue seguido con atención desde la Casa Rosada, en medio de la confrontación pública que mantienen Milei y Kicillof.
LAS REELECCIONES VOLVIERON A LA MESA
Mientras el Gobernador desplegaba su agenda internacional, en La Plata comenzó a moverse otra parte de la política bonaerense. Sergio Berni reunió en el Centro Cultural El Amor y la Igualdad a representantes de los bloques legislativos provinciales, con excepción de la izquierda, en un intento por generar un ámbito de negociación que permita destrabar proyectos.
Los participantes acordaron repetir esos encuentros mensualmente y Berni puso sobre la mesa uno de los asuntos que promete generar discusión: las reelecciones. La posibilidad de modificar nuevamente las reglas apareció en la conversación y algunos dirigentes plantearon que cualquier cambio debería formar parte de una reforma política más amplia. El tema quedó abierto para futuras reuniones y podría volver a la agenda legislativa antes de terminar el año.
La discusión aparece, además, en un momento particularmente sensible para la Legislatura por las derivaciones del caso conocido como “Chocolate” Rigau. La Justicia busca avanzar sobre el funcionamiento de un presunto esquema de extracción de dinero mediante tarjetas vinculadas a empleados legislativos y la controversia volvió a colocar bajo la lupa el manejo de recursos dentro del Parlamento bonaerense.
RUIDOS ENTRE SANTILLI Y RITONDO
La oposición tampoco atraviesa días tranquilos. La visita de Milei a Bahía Blanca dejó nuevas diferencias entre Diego Santilli y Cristian Ritondo, dos dirigentes centrales para sostener el entendimiento entre el PRO y La Libertad Avanza en territorio bonaerense.
El malestar surgió por el lugar que tuvieron dirigentes del PRO bahiense durante el desembarco presidencial. Dentro del espacio amarillo cuestionaron que referentes locales quedaran relegados cuando buscaban acercarse al Presidente y la situación volvió a tensionar la relación entre Ritondo y Santilli.
La paradoja es que Ritondo fue uno de los principales impulsores del acuerdo entre el PRO y los libertarios, mientras Santilli se transformó en una de las figuras con mayor protagonismo dentro de esa construcción. Las diferencias territoriales empiezan así a poner a prueba una sociedad política que intenta mantenerse unida mientras cada sector acomoda sus piezas para lo que viene.
FUENTE: Dib