El conflicto por la tenencia de la hija de María Fernanda Callejón y Ricardo “Ricky” Diotto abrió una discusión que excede a la expareja y volvió a poner bajo la lupa cómo se resuelven las disputas familiares cuando los niños quedan en el centro. En ese contexto, Mimi Dominici cuestionó con dureza una afirmación de Ángel de Brito en LAM: “Nada mejor que el lugar del niño con la madre”.
Dominici, periodista y comunicadora pública y política e impulsora de un proyecto de ley sobre alienación parental presentado en el Congreso Nacional, rechazó que el género de uno de los progenitores pueda utilizarse como una regla automática. “El mejor lugar para un niño es donde lo amen, lo cuiden y lo protejan”, sostuvo, y planteó que puede ser con su madre, con su padre, con ambos o, en determinadas circunstancias, bajo el cuidado de otras personas.
Para fundamentar su posición, Dominici recordó casos que terminaron de manera trágica. Uno de ellos fue el de Lucio Dupuy, el niño de cinco años asesinado en La Pampa, crimen por el que fueron condenadas su madre, Magdalena Espósito Valenti, y la pareja de esta, Abigail Páez. Para la comunicadora, episodios de esa magnitud demuestran los riesgos de resolver situaciones familiares desde preconceptos y no a partir de una evaluación concreta de la seguridad y las necesidades de cada chico.
También mencionó el caso de Ángel López, el niño de cuatro años que murió en abril de 2026 en Comodoro Rivadavia. Antes de su muerte había trascendido un registro realizado por su padre, Luis López, en el que el pequeño lloraba y manifestaba que no quería irse con su madre. Tras el fallecimiento, la Justicia ordenó detener a la madre del niño, Mariela Altamirano, y a su pareja, Maicol González, quienes quedaron en prisión preventiva imputados por el presunto homicidio agravado.
El caso tomó todavía mayor repercusión por las advertencias que el padre aseguró haber realizado previamente. También se difundió un audio de una conversación con una psicóloga vinculada al proceso de revinculación, mientras que después de la muerte del pequeño López avanzó con una denuncia penal contra la profesional. Para Dominici, estos antecedentes no significan que deba privilegiarse automáticamente al padre, sino precisamente que ningún conflicto de cuidado debería resolverse mediante fórmulas como “mejor con mamá” o “mejor con papá”.
En ese marco, puso el foco en el denominado “interés superior del niño” y sostuvo que debe traducirse en acciones concretas: escuchar a los chicos, analizar sus vínculos, evaluar dónde están seguros y detectar posibles situaciones de violencia, manipulación, abandono, maltrato o interferencias familiares. “Los niños hablan”, remarcó, incluso cuando lo hacen a través del llanto, la negativa a concurrir a determinado lugar, los dibujos o cambios en su comportamiento.
Dominici también vinculó la discusión con su proyecto sobre alienación parental. Según su postura, cuando existe una conducta destinada deliberadamente a interferir de manera injustificada en el vínculo de un niño con alguno de sus progenitores, esa situación debe analizarse como una posible forma de violencia psicológica y maltrato infantil. Además, advirtió sobre las consecuencias que puede generar la falta de respuestas mientras avanzan los expedientes y los niños permanecen atrapados en conflictos entre adultos.
Finalmente, la periodista reclamó abandonar la idea de que la maternidad o la paternidad constituyen por sí mismas garantías de cuidado. “El niño no es propiedad de la madre. El niño no es propiedad del padre. El niño no es un trofeo judicial”, sintetizó. Y volvió al eje de su planteo: antes que determinar qué adulto tiene más derecho sobre un hijo, la Justicia, los medios y la sociedad deberían preguntarse qué necesita ese niño y cuál es el entorno en el que estará verdaderamente protegido.