La llegada del papa León XIV a la Argentina tendrá, además de una dimensión religiosa, una fuerte lectura sobre el escenario social del país. En la previa de su visita, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a describir una realidad marcada por la pobreza, la crisis y la división política, en un diagnóstico que contrasta con la mirada económica que sostiene el Gobierno de Javier Milei.
“Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta”, sostuvo García Cuerva en la puerta de la Catedral Metropolitana, antes de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján. El arzobispo habló además de “descalificación” e “intolerancia” y advirtió que existe “un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal”, con sectores que atraviesan situaciones de pobreza desde hace años.
Las declaraciones adquieren especial relevancia a poco más de un mes de la llegada del Pontífice. García Cuerva también se refirió a la relación entre la Iglesia y la administración libertaria y, ante las declaraciones del canciller Pablo Quirno sobre la supuesta ausencia de diferencias, fue explícito: existen “puntos de acuerdo”, pero también “muchas diferencias”.
Sin embargo, el arzobispo evitó trazar un panorama exclusivamente negativo. Según señaló, León XIV también encontrará “argentinos trabajadores que todos los días se levantan, que apuestan por las familias, que apuestan por el sacrificio, que siguen luchando para salir adelante”.
El planteo se suma a otras intervenciones de García Cuerva durante este año. En mayo, frente al propio Milei, había reclamado terminar con la división y la polarización. En julio volvió a pedir sensibilidad frente a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y cuestionó a quienes se esconden en “cuevas de corrupción” para enriquecerse. La relación institucional mantuvo abiertos sus canales, aunque también acumuló momentos de tensión y cruces con sectores del oficialismo.
León XIV llegará al país el 8 de noviembre y permanecerá hasta el 11, en la primera visita de un pontífice a la Argentina desde Juan Pablo II en 1987. Su agenda contempla actividades en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján, además de encuentros políticos, sociales y religiosos.
El primer contacto con Milei será el domingo 8 en la Casa Rosada. Al día siguiente, el Papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, celebrará una misa en el Monumento de los Españoles y mantendrá un encuentro con trabajadores y representantes de movimientos sociales en la Universidad Católica Argentina. También tendrá reuniones con representantes de distintas tradiciones religiosas y con los obispos argentinos.
El miércoles 11 llegará uno de los momentos centrales de la visita: León XIV celebrará una misa frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, luego de visitar un complejo penitenciario federal. Así, el Pontífice tendrá contacto no solo con las máximas autoridades políticas, sino también con trabajadores, jóvenes, movimientos sociales, personas privadas de su libertad, personas con discapacidad y miles de fieles.
En ese escenario, las palabras de García Cuerva anticipan la mirada que una parte de la Iglesia busca colocar en el centro de la visita: una Argentina atravesada por disputas políticas, pero también por problemas de pobreza y exclusión. La llegada del Papa abrirá así una nueva instancia para que la Iglesia plantee hasta qué punto la evolución de los indicadores económicos se traduce en mejoras concretas para los sectores que, según el arzobispo, todavía “la están pasando mal”.