Los libertarios se ilusionan con gobernar La Plata tras el triunfo de Bolsonaro y un supuesto desgaste de Alak

En los pasillos legislativos, los libertarios ya miran a la capital bonaerense como una ciudad posible para 2027. Juanes Osaba aparece en el centro del armado, aunque enfrenta un problema clave: su bajo nivel de conocimiento

El triunfo de Bolsonaro renovó expectativas dentro de La Libertad Avanza y tuvo rápidamente una lectura local. Este lunes, en los pasillos legislativos, algunos de los principales referentes libertarios de La Plata volvieron a instalar una idea que hasta hace un tiempo parecía mucho más lejana: creen que existen condiciones para disputar seriamente la Municipalidad y “terminar con el gobierno peronista de Julio Alak”.

En ese tablero aparece el diputado provincial Juanes Osaba, quien desde hace tiempo viene trabajando en la construcción de una estructura propia en la ciudad con la coordinación de Micaela Fragasso. El legislador cuenta además con dos concejales alineados, Gastón Álvarez y Sabrina Morales, dentro de un esquema que busca consolidarse territorialmente y llegar competitivo a la próxima discusión electoral.

Sin embargo, Osaba carga con una particularidad que representa al mismo tiempo una oportunidad y su principal debilidad. Los sondeos que circulan en la política platense muestran un sector importante del electorado interesado en nombres nuevos, algo que juega a su favor. El problema aparece cuando esos mismos votantes reclaman candidatos conocidos: allí el diputado todavía tiene niveles de conocimiento muy bajos y, por el momento, poco competitivos para una pelea por la intendencia.

A esa incógnita se suma otra discusión que atraviesa a La Libertad Avanza y al PRO: la posibilidad de que exista una PASO. Sebastián Pareja sostiene la necesidad de abrirles espacio a figuras nuevas, mientras que desde el PRO pretenden volver a poner sobre la mesa a exintendentes que perdieron sus distritos en 2023 en medio de la división del voto opositor. La Plata y Bahía Blanca son dos ejemplos que aparecen recurrentemente en esas conversaciones, con Julio Garro y Héctor Gay, quienes dejaron sus intendencias conservando niveles importantes de imagen positiva.

La discusión adquiere todavía mayor relevancia en La Plata porque una eventual interna podría modificar por completo el escenario opositor. Mientras Osaba representa la renovación que pretende impulsar un sector libertario, Garro conserva un nivel de conocimiento mucho más elevado después de ocho años al frente de la Municipalidad. Esa tensión entre renovación, conocimiento e instalación será una de las variables centrales si finalmente existe competencia interna.

Del otro lado, el peronismo tampoco llega ordenado. Según datos que manejan los libertarios, la gestión de Alak atraviesa uno de sus momentos más complicados en los sondeos desde su regreso a la intendencia. Pese a ese desgaste, dentro del universo peronista el actual jefe comunal continúa siendo el dirigente que mejor mide y mantiene una distancia considerable respecto de la mayoría de los nombres que podrían intentar sucederlo o competir dentro del espacio.

La excepción es Victoria Tolosa Paz. La dirigente conserva buenos números, especialmente entre las mujeres, y tiene otro activo que observan con atención dentro del peronismo: su perfil fuertemente vinculado con La Plata le permite capturar adhesiones por fuera del electorado tradicional del espacio. Detrás de Alak y Tolosa Paz, buena parte de los posibles candidatos peronistas enfrentan una dificultad similar a la de Osaba: niveles muy bajos de conocimiento entre los platenses.

En este escenario, La Libertad Avanza detectó un tema sobre el cual considera que puede profundizar el desgaste del oficialismo municipal: la inseguridad. Durante las últimas semanas tanto el diputado Juanes Osaba como el concejal Guillermo Bardón endurecieron sus intervenciones sobre la situación delictiva en la ciudad y buscaron colocar el asunto en el centro de la discusión política.

En el libertarismo también cuestionan el timing y la forma elegida por Alak para comunicar las estadísticas que ubicaron favorablemente a La Plata en materia de seguridad. La particularidad política es que los números difundidos por la gestión municipal surgieron justamente de información elaborada por el Gobierno nacional de Javier Milei. A la polémica se sumó este lunes el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, quien puso en duda esas cifras y aseguró que desde la Provincia “no saben de dónde salieron” y que no las respaldan, profundizando la discusión sobre la situación real que atraviesan los barrios.

Así, cuando todavía falta un largo camino para la próxima elección municipal, la pelea por La Plata empieza a tomar forma. Los libertarios creen que el supuesto “desgaste” del alakismo les abre una oportunidad inédita, pero antes deberán resolver sus propias contradicciones: si apuestan definitivamente por caras nuevas como Osaba o si una eventual PASO vuelve a colocar en carrera a dirigentes del PRO con mayor conocimiento, como Garro. Del otro lado, el peronismo tiene el desafío de administrar el desgaste de una gestión que atraviesa dificultades sin perder una de las ciudades políticamente más importantes de la provincia de Buenos Aires.