“Si hay PASO, que sea Morzone contra Osaba”: la idea que empieza a circular en La Libertad Avanza La Plata

En sectores libertarios creen que una interna entre ambos sería más competitiva y menos traumática para el armado. El factor Julio Garro, una historia que une a los dos dirigentes desde hace más de una década y la preocupación por el desencanto de los jóvenes con Milei

“Si hay PASO, que sea Morzone contra Osaba”. La frase empieza a escucharse en sectores de La Libertad Avanza de La Plata mientras la política local comienza, lentamente, a mirar hacia la próxima elección para disputar la intendencia de La Plata. Juanes Osaba es hoy el nombre que el espacio libertario impulsa con mayor fuerza, pero puertas adentro saben que todavía queda mucha rosca por delante y que la posibilidad de una interna es concreta.

En ese escenario aparece Nicolás Morzone. Algunos dirigentes libertarios consideran que un enfrentamiento entre ambos podría resultar más competitivo y, al mismo tiempo, más cómodo para ordenar el espacio después de las PASO. La lectura tiene otra cara: en esas mismas conversaciones reconocen que una eventual candidatura de Julio Garro por el PRO plantearía un escenario mucho más complicado y hasta hablan de una posible derrota aplastante en una interna.

Pero detrás del cálculo electoral también existe una cuestión de poder. Hay libertarios que sienten que, ante un eventual regreso de Garro a la Municipalidad, buena parte del actual armado podría quedar afuera de un futuro gobierno. Al exintendente lo observan, además, con un perfil menos extremo y más dialoguista que el que busca representar actualmente La Libertad Avanza. Por eso, para algunos sectores, competir contra Morzone sería disputar la candidatura con alguien políticamente más cercano.

Lo curioso es que Morzone y Osaba tienen un punto de partida en común. Hay que retroceder más de una década y llegar hasta Mariano Penas, reconocido escribano platense, exdirector del Puerto La Plata y armador de un sector del PRO que impulsó su propia precandidatura en 2015. Tanto Morzone como Osaba formaban parte de aquella mesa chica. Morzone conducía una de las juventudes del PRO platense —espacio que una década después encabeza Tomás Luque—, mientras que Osaba realizaba su aporte desde la política, la comunicación y la estrategia.

Los caminos después tuvieron sus diferencias. Ambos pasaron por la gestión de Garro, pero desde 2021 comenzaron a endurecer sus posiciones políticas. Osaba terminó construyendo dentro de La Libertad Avanza, mientras que Morzone eligió en 2023 el sector más libertario que tenía el PRO: acompañó a Patricia Bullrich y se incorporó al armado local encabezado entonces por Juan Pablo Allan. Ese año, Morzone integró públicamente el “equipo del orden” con el que Allan enfrentó a Garro en las PASO de Juntos por el Cambio.

Ahora los dos vuelven a aparecer en caminos que podrían cruzarse. En LLA impulsan con fuerza a Osaba, quien ya comenzó a instalar públicamente su candidatura a intendente, pero también hay quienes miran a Morzone como un posible competidor aliado: alguien contra quien disputar una primaria y a quien, llegado el caso, poder incorporar al mismo proyecto después de la elección.

Los perfiles, sin embargo, son diferentes. Morzone construyó durante los últimos años una fuerte presencia mediática alrededor de problemáticas locales y quedó identificado con discusiones cotidianas de La Plata. Osaba corre desde atrás en materia de conocimiento público. Quienes lo conocen dentro de LLA destacan que es un dirigente sin ruidos personales y que logró ganarse respeto dentro de la rosca libertaria. El desafío que le marcan ahora es otro: salir del microclima político y conseguir que lo conozca el votante común.

Y existe una preocupación que atraviesa a los dos. Los sondeos que circulan entre dirigentes muestran dificultades para penetrar con fuerza en determinados segmentos mayores de 30 años, pero también empiezan a registrar un desencanto entre votantes jóvenes que acompañaron a Javier Milei. La explicación que hacen en privado es sencilla: el bolsillo comenzó a pesar más que la identidad política y una parte de ese electorado reclama resultados que, consideran, ya no puede seguir esperando.

Falta mucho y nadie sabe todavía bajo qué reglas se disputará la próxima elección. Pero en la política platense las conversaciones ya empezaron. Y mientras LLA trabaja para instalar a Osaba, algunos empiezan a imaginar una interna con un viejo conocido de aquella primera generación del PRO local. Si finalmente hay PASO, una frase comienza a sintetizar esa idea: que sea Morzone contra Osaba.