En medio de las dificultades que atraviesan afiliados del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) para acceder a distintas prestaciones, el Colegio de Médicos bonaerense advirtió por la situación laboral de los profesionales que brindan atención para la obra social.
La institución manifestó su respaldo a los reclamos que llevan adelante médicos de cabecera y odontólogos encargados de la atención cotidiana de los afiliados. Según señalaron, los profesionales enfrentan un escenario marcado por aranceles insuficientes, mayores costos de funcionamiento y condiciones que dificultan la continuidad de las prestaciones.
“Los valores actuales de las cápitas y honorarios no acompañan la evolución de los costos necesarios para sostener los consultorios, entre ellos alquileres, insumos, personal administrativo y servicios”, expresaron desde el Colegio.
En ese sentido, advirtieron que la falta de una recomposición adecuada podría poner en riesgo la permanencia de profesionales y, como consecuencia, reducir la disponibilidad de atención médica cercana para jubilados y pensionados.
“El sistema de salud no puede sostenerse sobre la precarización de quienes lo integran. Cuando las condiciones para ejercer la medicina se deterioran, también se deteriora la calidad y la accesibilidad de la atención que reciben los pacientes”, remarcaron a través de un comunicado.
Además, la entidad reclamó la normalización del funcionamiento de los efectores, con una provisión adecuada de medicamentos, insumos e infraestructura. También solicitó la convocatoria a una mesa de diálogo entre las autoridades del PAMI, los organismos nacionales competentes y las entidades médicas.
El planteo se produce en un contexto de reiterados reclamos de afiliados por turnos cada vez más espaciados con médicos de diferentes especialidades y dificultades para acceder a tratamientos odontológicos.
A fines de septiembre, la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA) había dispuesto la suspensión durante 72 horas de los turnos programados, manteniendo únicamente la atención de urgencias, luego de considerar insuficiente el incremento otorgado por el PAMI.