Aunque todavía falta tiempo para las próximas elecciones presidenciales, el Gobierno nacional ya comenzó a evaluar la estrategia con la que buscará la reelección de Javier Milei y una de las principales discusiones pasa por definir qué hacer frente al peronismo y, especialmente, con Axel Kicillof.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, dentro del oficialismo conviven distintas posturas sobre la conveniencia de polarizar directamente con el gobernador bonaerense. El sector referenciado en Karina Milei considera que puede ser beneficioso subirlo al ring y presentar la elección como una confrontación entre dos modelos políticos y económicos.
“La gente no vota para atrás. Además, en un potencial balotaje, ¿cuánto de ese universo tiene Axel para crecer? ¿10%?”, sostuvo una importante fuente del oficialismo. La postura también encuentra respaldo en el propio Presidente, que suele cargar con dureza contra Kicillof, y en el ministro de Economía, Luis Caputo, quien recientemente lo definió como “el anticristo”.
“Hemos estado en el infierno y, créanme, la mayoría de la gente nunca votará para volver al infierno”, expresó Caputo durante la Argentina Week realizada en París. Cerca de Karina Milei repiten un razonamiento similar: “La gente no quiere volver para atrás”.
Sin embargo, no todos dentro de la Casa Rosada consideran conveniente esa estrategia. En algunas oficinas de Balcarce 50 observan los niveles de imagen del mandatario bonaerense y entienden que potenciar una confrontación directa podría terminar fortaleciéndolo como principal referencia opositora.
En ese sector también miran con atención el crecimiento de la valoración negativa de Milei. De acuerdo con un relevamiento de Poliarquía citado por la agencia, el Presidente alcanzó un 52% de imagen negativa, tres puntos por encima de agosto, mientras que su valoración positiva se ubicó en el 31%.
“No nos sirve polarizar con nadie. Tenemos que fragmentar y generar los incentivos para que el peronismo vaya dividido. Kicillof es el que más mide”, planteó una voz con acceso al despacho presidencial. Desde esa mirada, el frente amplio “anti Milei” que busca construir el gobernador bonaerense aparece como uno de los posibles obstáculos para las aspiraciones reeleccionistas del oficialismo.
De todos modos, dentro del Gobierno hay quienes consideran prácticamente inevitable que la campaña termine ordenándose alrededor de una fuerte polarización: un espacio de “centro a izquierda” aglutinado detrás del peronismo y otro de “centro a derecha” encabezado por Milei. La discusión que comienza a atravesar a la Casa Rosada es si conviene acelerar ese escenario y elegir a Kicillof como rival o intentar que el peronismo llegue fragmentado a la elección presidencial.