La política bonaerense entró en una etapa de definiciones que promete profundizar las tensiones dentro del oficialismo provincial y también entre las fuerzas opositoras. La continuidad de las PASO y la posibilidad de eliminar el límite a las reelecciones de los intendentes aparecen como dos discusiones centrales para el armado electoral de 2027, con negociaciones cruzadas que involucran a Axel Kicillof, Cristina Kirchner, Javier Milei y los principales referentes del PRO.
Uno de los principales focos de conflicto está en la posibilidad de habilitar nuevas reelecciones municipales. Actualmente, 51 intendentes peronistas, 16 radicales, siete del PRO, cinco vecinalistas y el libertario Diego Valenzuela quedarían impedidos de competir nuevamente. Kicillof respalda la modificación de la normativa, en sintonía con los jefes comunales que sostienen su proyecto político nacional. Sin embargo, La Cámpora condiciona su acompañamiento a una negociación más amplia que incluya el calendario electoral y la cobertura de cuatro vacantes en la Suprema Corte bonaerense.
Las diferencias llegaron al punto de que sectores del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que responde al gobernador, dejaron trascender que podrían retirar su apoyo a Máximo Kirchner para conducir el Congreso del Partido Justicialista si el cristinismo continúa poniendo condiciones. Se trata de un organismo clave para definir la estrategia electoral del peronismo, por lo que la advertencia expone hasta dónde llegó la disputa por el control partidario.
A ese enfrentamiento se sumaron las declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien sostuvo que una eventual intervención de Naciones Unidas para habilitar una candidatura de Cristina Kirchner no tendría carácter vinculante para la Justicia argentina. Además, señaló que, incluso si la expresidenta pudiera competir, Kicillof evaluaría presentar una candidatura propia. Desde el entorno de Cristina respondieron con dureza y, a través del exsenador Martín Doñate, acusaron al funcionario de convertirse en un obstáculo para la unidad del peronismo.
Mientras tanto, el Gobierno nacional busca avanzar con la eliminación de las PASO, una iniciativa que Milei pretende resolver antes de fin de año y para la cual Diego Santilli trabaja en la construcción de acuerdos parlamentarios. También volvió a circular la alternativa de mantener elecciones primarias sin obligatoriedad. La decisión tendrá consecuencias directas sobre la estrategia bonaerense, especialmente porque podría facilitar un nuevo desdoblamiento electoral y modificar las condiciones en las que se resolverán las internas partidarias.
Sin embargo, las negociaciones nacionales atraviesan dificultades. El deterioro de algunos indicadores económicos, las encuestas desfavorables para el Presidente y las dudas sobre la evolución de la actividad complican la búsqueda de respaldos entre los gobernadores. A ese escenario se sumaron versiones de tensión alrededor del ministro de Economía, Luis Caputo, luego de su ausencia en una reunión de gabinete en la que participó el economista Alberto Ades, crítico de aspectos del programa económico oficial.
En territorio bonaerense, las dificultades también alcanzan al acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO. Durante un encuentro de intendentes realizado en Vicente López, varios dirigentes amarillos compartieron relevamientos que, según señalaron, muestran a Milei con una imagen inferior a la de los propios jefes comunales en sus distritos. Ese escenario alimenta las discusiones sobre las condiciones de un eventual acuerdo electoral y el reparto de candidaturas.
Además, dentro del PRO existen sectores que no consideran negativa la continuidad de las PASO en la provincia de Buenos Aires. Entienden que las primarias podrían servir para ordenar las disputas con los libertarios en municipios gobernados por el peronismo, como Bahía Blanca, donde ambas fuerzas tienen aspiraciones propias. Así, mientras Kicillof y el kirchnerismo discuten el futuro de los intendentes y la conducción del PJ, Milei y sus posibles aliados enfrentan sus propias diferencias para definir las reglas electorales de 2027.
FUENTE: Dib