En medio de una fuerte interna, el peronismo busca revalidar la gestión en La Plata

Julio Alak busca contener a un peronismo atravesado por internas mientras intenta mostrar resultados de gestión. Las aspiraciones de La Cámpora, los movimientos de Tolosa Paz y los Bruera, y los conflictos por las obras públicas empiezan a cruzarse con el calendario electoral
Foto de archivo / Ramiro Domínguez Martinelli

El peronismo platense se prepara para un año electoral con una interna que promete darle más de un dolor de cabeza a Julio Alak. El intendente tiene el desafío de mantener unidos a sectores que conviven dentro del oficialismo, pero que responden a conducciones enfrentadas en la Provincia y la Nación. Y mientras algunos ya empiezan a pensar en candidaturas, el jefe comunal necesita que la gestión no quede atrapada en una discusión política que, en buena medida, ni siquiera se originó en La Plata.

Uno de los capítulos más delicados es el de La Cámpora. Ariel Archanco aparece entre los dirigentes que imaginan una eventual sucesión municipal, pero cualquier negociación de ese tipo dependerá del futuro de Alak. Si el intendente decidiera competir por la Gobernación, podría abrirse una discusión por la Intendencia. Sin embargo, por ahora habla de renovar su mandato en La Plata y se muestra prudente frente a las versiones que lo mencionan como posible candidato provincial. Para agregarle complejidad, La Cámpora tampoco tiene todo resuelto puertas adentro: los sectores de Archanco y Florencia Saintout son aliados, pero no necesariamente amigos a la hora de discutir espacios de poder. Y si la presidenta del Instituto Cultural también quisiera disputar la Municipalidad, el acuerdo sería bastante más difícil.

Tampoco está exento de tensiones el sector de Victoria Tolosa Paz. La diputada nacional volvió a cuestionar esta semana a la conducción del peronismo después de que las dos últimas cumbres partidarias reunieran exclusivamente a dirigentes varones. “Un peronismo sin mujeres es un peronismo sin pueblo”, lanzó, en un reclamo que también puede leerse como una disputa por los lugares donde se toman las decisiones. Días antes había pedido terminar con la interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, dejando en evidencia las dificultades de un espacio que todavía no logra ordenar sus diferencias.

En una situación distinta aparece el bruerismo, que continúa bajo el ala de Alak y conserva una importante estructura territorial. Mariano Bruera viene ganando protagonismo con recorridas y actividades en los barrios y, como adelantó LAPLATA1.com, podría integrar alguna lista legislativa el año próximo. Su presencia representa otro elemento dentro de las negociaciones que deberá afrontar el intendente cuando llegue el momento de repartir lugares.

El massismo tampoco piensa quedarse mirando desde afuera. Juan “Tachu” Malpeli y José Ramón Arteaga, presidente de AUBASA, vienen fortaleciendo el armado del Frente Renovador en La Plata y recientemente encabezaron un plenario junto al concejal Raúl Recavarren, donde dejaron en claro que Sergio Massa sigue en carrera. La relación con Alak tuvo sus cortocircuitos, especialmente por la falta de representación del sector en el gabinete municipal, aunque Malpeli reconoció que el diálogo mejoró. El dato político es que, si el intendente finalmente decidiera competir por la Gobernación, el massismo también tiene nombres para disputar su sucesión: Arteaga y el propio Malpeli. Por ahora acompañan la continuidad de Alak, pero quieren tener peso propio cuando llegue el momento de negociar las listas.

Mientras tanto, Alak sigue moviéndose por la Provincia, aunque con una particularidad: ahora prefiere mostrar menos. Las recorridas y reuniones con intendentes continúan, incluso durante esta semana en la ciudad de Lincoln, pero ya no ocupan el mismo espacio en sus redes sociales. Muchas veces esos encuentros se conocen por publicaciones de los propios dirigentes o por medios locales. El cambio no pasa inadvertido en un contexto donde su nombre circula para la Gobernación, aunque él evita alimentar públicamente esa discusión y mantiene su discurso enfocado en la continuidad municipal.

Pero la interna no es el único problema. Alak también deberá demostrar que su gestión puede sostener el ritmo de obras y responder a las demandas de los barrios. La recuperación de plazas sigue siendo una de sus principales apuestas, aunque dentro del propio peronismo hay quienes consideran que esa estrategia comienza a mostrar señales de desgaste. El Municipio amplía su agenda con operativos de saturación en seguridad, acciones en prevención del riesgo climático, la renovación del 70% de las escuelas platenses y un plan de mantenimiento urbano que incorpora nuevas cooperativas.

Y ahí aparece una contradicción difícil de disimular: mientras se muestran plazas renovadas, cada lluvia vuelve a poner en primer plano los reclamos por calles intransitables, falta de asfalto, problemas de mantenimiento y desagües. A eso se suman las quejas por luminarias y recolección de residuos. Son cuestiones que quizás no tengan el impacto visual de una plaza remodelada, pero que forman parte de la vida cotidiana de miles de platenses.

El Parque Saavedra merece un capítulo aparte. Alak recogió un reclamo que surgió después de las obras en las plazas San Martín, Italia y Rocha, cuando vecinos comenzaron a pedir que también se recuperara ese espacio verde. La intención inicial fue responder a esa demanda, pero el proyecto terminó generando más conflictos que satisfacciones. Los cambios en la circulación y otros aspectos de la intervención encontraron resistencia vecinal, hubo cuestionamientos por la falta de diálogo y la discusión llegó a la Justicia. La reciente demolición de un histórico puesto de comidas volvió a sumar tensión.

El intendente tiene allí una oportunidad pendiente para reconstruir el diálogo, aunque del otro lado también será necesario encontrar interlocutores dispuestos a discutir soluciones concretas y no convertir cada encuentro en un escándalo. La magnitud de la obra amerita una negociación seria y el conflicto demuestra que una buena intención inicial no alcanza cuando parte de los vecinos siente que sus planteos no fueron suficientemente escuchados.

En términos generales, Alak comenzó a mejorar y diversificar su agenda de gestión desde mediados de año, incorporando con mayor fuerza la seguridad, el mantenimiento urbano y en materia de prevención del riesgo climático. El desafío será comprobar si esas iniciativas llegan a materializarse en tiempo y forma, con un calendario electoral cada vez más cercano y una oposición que también buscará aprovechar los puntos débiles del oficialismo.

Julio Alak deberá jugar dos partidos al mismo tiempo: contener a un peronismo donde varios ya piensan en las listas y demostrar que la gestión todavía tiene mucho para ofrecer. Porque las candidaturas podrán resolverse entre dirigentes, pero la renovación del respaldo político dependerá también de lo que ocurra en las calles, los barrios y los espacios públicos de La Plata.